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A SOTTO VOCE

"EL ADIOS DE UN  EMIGRANTE"


Yo estaba  frente a ella
mordiéndome el alma,
sus ojos, dos perlas bajo la lluvia,
pozos de salvajes manantiales;
sus manos temblorosas 
como hojas sacudidas por el viento;
su cuerpo trémulo lleno de ternura
me abrazaba como quien se aferra a un cadaver.
Sentí herir mi hombría 
cuyo pecho detuvo sus senos
y sentí palpitante su corazón agitado,
me brindo húmedos sus labios
último vaso de manjar, para el camino.

Escuche lúgubre los grillos,
el helado bálsamo del sereno.

Me prendí a su boca
como para tatuar 
la moldura de sus labios en mi alma;
levante la vista, 
entre la oscuridad y el quicio de la puerta
mi madre, su llanto, 
gríto callado de su alma;
alla tras el galope de la hoja,
la silueta pensativa de mi padre
como un golpe a mi pecho
la última mirada desde sus ojos,
con un adios, para siempre.

Ergui mi frente, mi corazón partido
fue un enjambre de sentimientos,
en medio de la nada;
el tiempo apremia, me dijo mis adentros
y tuve una como revelación de insociego,
grito mi cobardía: ¡No te vayas!
sentí pesadas mis piernas.

Mi corazón quedaba tendido
como una ala herida sobre las sabanas
donde mis hijas dormitaban de inocencia.


zafe mis manos de su cuerpo tibio
arrancado desde sus brazos como un niño prematuro,
temblo mi boca, y me dije: Tengo miedo.


Autor: Hilario de Jesus esteban Lopez©
(2011, Guatemala junio 7.)