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jueves, 6 de diciembre de 2018

"LUCIO Y SALOME"


"LUCIO Y SALOME"
(lírica)

I

La herodiada sintió celos,
al verla caer sobre sus rodillas,
blondas como dos panes gigantes;
al toque de la alfombra el viento frenético 
hizo su escarnio altivo,
desnudó la pierna hasta la cintura 
brillo cual pétalo de gardenia en una noche de luna,
su muslo terso de joven en pubertad
despertaron ojos avarientos.

Salome era una. flor de atracción,
un punto de inercia,
una semilla de trigo en oro,
poema en viva carne era ella,
sus grandes ojos, 
luceros que en el ocaso brillan 
en la oquedad del cielo,
esas pupilas que al acercarse 
parecían  dos canicas de misterio
pequeños pozos azul de mar
vertigos causaban como una solitaria ola
cuando se arrastra a nuestros pies.
Su alma pura aun con rasgo ufano en su mirar,
creció cerca de los mármoles, ese blanco albo
se entretejió en su piel;
sus muecas caprichosas, las amaba
yo creía era el prototipo de su alma,
tierna a manera de una lila en brote,
el viento no ondeaba su pelo, 
el se acariciaba en ella,
halo de paz en sus ojos
en sus juegos infantiles se movía cual hoja caída 
desde las alturas, 
su sonrisa fugaz canto de alondras;
la lluvia de sus miradas atraían sonrisas picaras de efebos.

Era la vigesima fiesta del batallón del cesar
en honor a un grupo de generales de aguerridas historias
casi increíbles,
coincidían con el nonagésimo de sus años,
en la sala principal bajo las bóvedas entechadas en oro,
colgaban cortinas de un lujo exagerado,
despotismo y fiesta sin precedente,
jamas imagine el escenario tan excelso.

Al toque de la trompeta
un silencio sepulcral venció,
la bestial gente calló,
enmudeció la plebe, y las gaitas sonaron sacras,
el arpa cobro vida, la flauta parecia llorar,
y un escribano leyó a voz en cuello un titular;
al levante de la mayor cortina,
la imagen de una diana de belleza, envuelta en misterio
aquel incienso de olor cautivador
parecia envolver un secreto, 
el humo en los pebeteros
complacían la conjetura de los presentes.

Su nuca se elevó 
como un cisne que danza sobre el rio,
sus piernas graciosas, aspas de viento
abanicos de seda,
la silueta esbelta se hundía en las ondas de su vestido,
sus brazos abrazaban el aire,
esos fantasmas invisibles fueron amados 
por sus carnes ese dia,
alas de garzas, nubes en su alto vuelo 
que jugueteaba en su  firmamento,
viento que sacude los ramales en su sigiloso paso
era su baile,
para luego posarse tan queda 
tal tórtola agitada en su nido.

Un loco frenesí subio por mi cabeza,
al verle inclinarse súbitamente 
con una pierna extendida hacia atrás
y la otra encogida,
tocando amorosamente el mentón ligeramente húmedo;
estiró sus brazos 
como una adoración hacia el cielo,
dejo caerlos lentamente,
tomo su pie como una niña tomara 
un pichón entre sus manos,
lo acaricio tiernamente y gorjeo 
cual ave llamando su pareja.

Era ella, era Salome.

Pero esta vez caía provocadora,
llena de un desconocido deseo, 
como despertando  de un largo letargo 
al mundo viviente de las pasiones,
su silueta se perdia 
en el transparente telar de su vestido,
velo de Ofner, rojo transparente que en el junte
arrugoso daba la sensación de oscura escarlata.

Clave mis ojos,
y desprecie mi vida.

II

Toda mi vida paso como una revelación de sueño
celos, amor, discreción.

Su madre había ido a bañarse aquel día al rio,
con su pompa de lujo,
sus concubinas hebreas;
me encontro merodeando junto al camino
cuando era apenas un chiquillo,
Ella fue mi salvadora,
me rescato del arrabal mugroso,
indago el origen de mi nacimiento
pero fue obsoleto,
en vano compro los favores de los escribas
bajo las amenazas de los celotes,
me trajo junto a ella,
como uno mas,
comia de su mano, tomaba de su vino.


la protuberancia de su vientre era amplia
pronta estaba la carne de su carne
a salir desde lo desconocido.
Un dia de primavera
todos corrian de un lado a otro
un llanto de infante 
era el despertar de madrugada, 
a ese pequeño ser, le tendieron los mejores manteles
regalos de Babilonia
terciopelos de Judea,
el fino aroma de Arabia,
el extracto de las flores del Eufrates,
yo servia de siervo, pero con privilegios de un hijo
mientras yo crecía, Salome crecía mas aprisa;
Le comparé infantilmente como una gardenia
que cae en las aguas claras del rio,
su boca como un botón de rosa,
sus ojos de nacar, 
sus pies que solía desnudar 
sobre las lozas de la alameda,
tallados en mi ingenuidad
en las finas molduras de un Egipto que no conocía 

me eduque a los pies de los eunucos, 
bajo los filósofos de su séquito 
bajo las nodrizas traídas  de Judea 
obligadas a servir estaban mis cuidados
bajo su tutela aprendí el respeto, 
el valor la valentía 
el sano juicio, el uso del arte del engaño, 
la casta encumbrada, el veneno de la jerarquia
aunque muchas cosas me eran ocultas.

Creciamos, 
bajo las enigmáticas estatuas de los cesares 
nos escondiamos como dos gacelas perdidas
y perdiendo el tiempo junto a ella
mi alma le admiraba,
me queria como un hermano
encontrado en las riveras del rio
sus brotes de enojo, sus picardias de infancia
eran caricias a mi edad en aumento.

hasta aquel dia anterior a su danza,
furtivos los dos riendo de alegria,
en las vespers del otoño,
caminamos por el portal inferior
al aposento de los eunucos,
junto a los tres grandes plintos de marmol
que veneraban a Luperca
que amamanto a Romulo y remo.
habían tres cortinas rojas de gruesa costura
bordados en sus contornos de hilos diminutos de oro;
 era la hora cuarta 
cuando el sol empieza  de reojo a ver la tierra 
y el silencio de la tarde llama a la meditación 
sentimos una tormenta desconocida
incierta y misteriosa de dos mozuelos
que se despiertan a media noche,
tomamos nuestras manos como de costumbre,
éramos crecidos a la edad 
en que se hunde la quijada de los mozos
y las doncellas se sensibilizan
en ciertas etapas del mes.

III

Sus brazos finos no tenían las azucenas 
 mas sensibilidad que esa piel de ella
un cálido esbozo paso por mi cuerpo,
sintió ella la atracción de una fuerza
casi obligada de sus piernas
hacia mi petrificado cuerpo,
mis muecas morian lentamente,
su risa se apago despacio 
como se apagára lentamente
la luz de una vela sin combustible,
me miro perpleja;
habiamos llegado al pie de la escalinata
cohibido tropece, caí hacia atras
con imperioso movimiento la jale súbitamente
cayo sobre ni cuerpo asustado,
su corazón palpitante,
sentí sus senos esbozado sobre el concavo
agitado de mi pecho,
sus dos piernas vírgenes 
abiertas sobre mi rodilla
su vestido azul cielo mate, esculpía su figura
un edredón tejido de lana
se deslizo sobre su cabeza,
su pelo cayo sobre mi hombro,
incline mis ojos,
no pude negar el deseo que a esa edad
se desborda,
juventud que en su crater de volcán
supera los mas nobles de los caracteres;
no escorzo ella en apartarse 
ni la minima centesima,
dejo su cuerpo caer,
deslisoze, cual cachorro 
sobre el cuerpo de su madre.
Bajo los tres plintos 
en el recodo de las tres cortinas
la loba nos brindo su morada,
fuerzas hicieron falta para huir.
fue un compromiso deslizar su rostro 
a mi rostro,
belfas nuestras bocas de deseo,                                      
se besaron;
Ah!
que ternura en su boca,
que sabor de beso,
que carne esponjosa, que miel de primavera
en el panal de su lengua, 
cual copa de jerez espumosa
su saliva brotaba,
como el agua del manantial bajo el cedron.

Fue nuestro primer encuentro 
frente al amor,
todo conspiro,
se abrazo a mi, 
le amarre con mis temblorosos brazos,
y abrió su cuerpo,
como una ninfa que se abre al agua fresca
y penetre como el agua penetra la arena
como la ola golpea una y otra vez
para hacer mella sobre la virgen roca
e invadió su amor a mi alma.

Ulises y sus tripulantes 
no pudieron refrenar las pasiones
en el archipiélago en las entrañas del mar;
las sirenas fueron su perdición,
ante el amor estuve expuesto
y fui vencido.

Vae Victis!
gritaría Breno el Galo

IV

¡besame, Lucio!
gemia casi en silencio:
¿de que esta hecha tu boca,
quién eres?
te desconozco,
Le susurre al oido:
el amor ha nacido,
y al leve  toque de mis labios
ruborizo sus mejillas, canto su cuerpo
y se abalanzo contra mi
como un felino insatisfecho 
con hambre rezagada de dias, 
quería devorar, y comí su boca, 
su cuerpo como un bocado de pan,
fue a mi lengua.
¿Lo sientes Lucio?
me pregunto, este halo en el ambiente,
su sollozo era como débiles hojas movidas por el viento
en una noche.

quise callarle con mis dedos, 
me apretó frenética con sus manos
y tomando mi mano, 
acaricio paso sus labios, queriendo disfrutar las yemas
ruborosas de mis dedos,
como cuando se padece de sed
como lazarillo queriendo mojar la lengua del avariento,
la avaricia de sus labios fue de amor;
pedia su mirada a grito, un no se que.
Salo, susurre como cariñosamente le llamaba
acercándome a su boca como un chivo
se acercara al agua cristalina
con temor a herir el silencio del agua
succione esa boca ebria de juventud,
de deseo, como un infante se prende al pezon 
de una madre;
subito, asustado, me retire, 
sintiendo la intimidad erguirse,
me queje levemente:

Ni el manjar de las hebreas
tienen tanto sabor como tus labios,
ni las vides de Judea mas jugo que tu lengua,
eres esa nuez, en el centro del laurel
sobre la cabeza de Dahlila,
la flor del Nilo, que crece bajo la sombra de los olivares
¡oh, como codicié el abrazo de tus labios a mi boca!
cuando apretabas esas fresas 
en el vergel del Tetrarca;
He visto las flores vivir aun cortadas
cuando tu aliento las toca,
eres vida, eres sol, eres mi corazón,
y mi poema,
Que cosas dices Lucio, replicó
la locura de Seneca se te metió en el alma
el aroma de la palabra de Salomon
te emborracha.

Solo tu saliva existe 
para embriagarme de ti,
solo tu amor para mi loca alma; 
murmure.

y le escribí un poema en la piel
el labio sonrojado deslizose, como una babosa
podrida de pereza,
halo de calor emanaba su vientre,
olor de melocotón a punto de madurez
eran los poros de su cuerpo,
sus pies desnudos, bellos hechos de copo de nieve virgen
cada dedo diminuta semilla,
esponjabase al toque del mármol traslucido del piso
sus uñas diminutos cuarzos
incrustados en los marmóreas en estatuas de Persia,
la carne ávida desde sus postas
subia bañada en oro, exquisitez tallada hacia su cintura,
en sus rodillas ese rubor rojizo
mezclado con el albo escondido de los poros.

V

Cayeron las túnicas como caen las palmeras 
en honor de los reyes
y exploramos lo infinito
el sagrado tul como un efod en el busto,
una cadena de rubies en el cuello 
brillaba en aquel tenso ambiente,
una esclava en su mano, con el marfil de un leopardo;
era simple y sencilla, 
desnuda en su complexion de diosa,
su nariz  delineada naturalmente,
sus diminutas orejas,
Diana en el aeropago,
tendida con el pubis exiguo ruborizado,
la carne tersa y joven nos llamaba,
yo no sabia de besos,
Ella no sabia de placeres,
instinto de dos animales, prontos a salir
del cubil, éramos.

Nos dejamos llevar insaciables, sin saber el destino,
sin saber que la ingenuidad estaba por morir,
en sus pechos las marcas rojizas de sus venas,
el rojo cereza en la protuberancia de su seno,
en mi el oficio de la consagración.

A lo lejos paso la legion del tretarca 
en su inspección de rutina,
ni las pupilas movimos de temor.

Y luego fue anheloso el respirar
ávidas fueron esas partes
que humedecen por causa de besos,
se quejo levemente y le jure todo mi amor,
mi primer instinto atolondrado jugueteo en sus manos,
su primer gemido libidinoso
me lo brindo cual canción que nace
en la garganta de un mirlo;
sus manos tenían una textura diferente,
su boca no era su boca,
era el mismo deseo encarnado,
torpes aprendices de las viejas pasiones,
la vergüenza huyo arropada, nos dejo desnuda el alma.  


sacris et honoris est pro amor mori
sagrado y honorifico es morir por amor

...

                                                                          continuará...

Autor : Hilario de Jesus Esteban Lopez©
2017
  



























domingo, 2 de diciembre de 2018

"ESCOTADURA"

"ESCOTADURA"


Sus grandes ojos 
como dos grandes ojos de muñeca georgiana,
sus pestañas trabajadas con esmero,
sus labios rubies, 
en el ceño el leve rastro de la madurez.
Llevaba un vestido de color sándalo de costura europea,
con una frondosa escotadura en el busto,
acompañado con una escarlata bufanda 
en desuso sobre los hombros,
y sonrió satisfecha,  mientras ignoraba  mi mirada.

Su piel tersa como un cafe claro en reposo
lentamente con cierta discreción 
jaló perezosa la bufanda,
como escondiendo lo divino;
sabia que como dos duraznos sobre la mesa
que se muestran tras el mantel exquisitamente bellos,
deliciosamente codiciados,
mostraba parte de sus dos nacientes senos,
pichones ariscos tras las hojas en su nido.

dilato sus narices,
me miro con una mirada acariciadora 
y suspiro doblemente como quien suspira melancólicamente,
bajó la mirada un tanto aturdida
y volvió en el instante
con sus dos perlas nacáreas
yo suplique a esa mirada luz de sus ojos
bellamente amplios.
Yo no sé, de que color?
de que nacar pulida?
en que édredon nacieron.

Como un eclipse de beso
en su convergencia del sol y la luna,
uno resplandecía por la luz del ambiente,
el otro escapándose tras la sombra avergonzado, 
apretándolo se le escapaba tras el pulgar de su mano;
sobó su seno en su desnudes, 
como un petalo de rosa, rozara la mejilla de una doncella
trabajosamente disimule la mirada
traviesa, profana, pecadora.

Hay bellezas que no necesitan ser presentadas,
ellas son el poema.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©


sábado, 1 de diciembre de 2018

AUN ASÍ

AUN ASÍ

hay días que siento una inanición
una falta exagerada de oxigeno,
un hambre atroz por ti,
cuando no hay manos que tocar,
labios que besar
y tus ojos se oscurecen 
como se oscurece la noche,
tu voz se escapa,
como se escapa una mariposa entre las manos,
como boquea un pez, por agua
en tierra seca
así te clama mi corazón.

Cuando ni la esperanza por verte
aparece en el recuerdo
y el olvido suena como un continuo palpitar,
el amor por ti se acurruca 
en el alma como una flor solitaria,
sed, ansia, estertor, eso soy.
Que me faltes tú,
no quiero decir tu,
quiero decirlo todo.

Pero no moriré
si hay lugubre vereda que transitar,
la cruzaré,
si la escarpada me regresa al mismo lugar,
de nuevo lo intentaré,
si el brillo duerme en la soledad,
si como un pájaro agorero 
desde el picacho he de saltar, lo saltaré;
Aun así, viviré, 
aun así. 


Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©

sábado, 24 de noviembre de 2018

"CARNAL"

"CARNAL"


Yo tengo una locura 
desde la cabeza a los pies;
Yo tengo un vicio
y es tu boca,
una ingenuidad al amarte,
un decacorde que lleva forma de tu corazón,
una sed de tus labios;
tengo un fanatismo leal a tu culto,
una llama encendida que quema,
un hambre de profanar tu cuerpo.

Yo llevo el proselitismo en la sangre
devoto a tu religion,
himno en mi boca eres tu,
cuando el recuerdo llama
yo voy a tu altar en el poema;
desierto en la noche 
ese soy yo.

cuando suene mi nombre en tu boca 
se doblaran de golpe mis rodillas
de par en par se abrirán mis ojos;
pétalos de flor empapados de sereno
sera tu piel,
mis besos serán tu ofrenda;
 sera tu cuerpo a la intemperie un paraíso,
renacerá sagrado el amor
cuando labio a labio roce la miel
de lo que siempre quiso.


Solo muerto, 
no te podré amar.

Autor: Hilario  de Jesus Esteban Lopez©

miércoles, 14 de noviembre de 2018

VERSO

VERSO

Este es una flor desmenuzada para ti,
alfombra de pétalo  y letra
para ti, solo para ti
sere fiel a tu alma,
como  a una esposa primeriza 
en la nupcia frente al altar.

yo soy el clérigo 
que dedica su boca a tu amor, 
como un pan sagrado
que reposa en el lebrillo del recuerdo;
llevo la ardorosa marca de tus besos,
el tenaz espíritu indomable,
la objeción impronta en el poema.

Para que tus ojos
cuyas huellas inaudibles sean adornadas,
para que tu corazón  intuya 
lo que mi alma quizo decir,
para que te hable mi silencio,
ven desnuda de orgullo
te ofrezco mi patrimonio, 
 lo único que tengo,
mi verso.

Autor Hilario de Jesus Esteban Lopez©

lunes, 12 de noviembre de 2018

ECO

ECO


Los mejores poemas

los escribiste en mi corazón,
con el sonoro de tus besos,
firmados con el jurado amor de tus labios.


Aun los ecos de tu voz

Repican en mi oido;
en mi carne trémula
danzan los fantasmas de tus manos,
al ritmo de mi vida.

Como un torcaz gorrión 
me percato que estoy solo en la rama
y entonces entono mi canto
eco audible de mi alma. 



Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez.©

miércoles, 31 de octubre de 2018

EN MI

"EN MI"

Como mi corazón,
así estas lejos de mi.

Como mi vida
que no se aguanta,
te amo mujer, patria mía.

A muerte y vida
a momento  vivido
y también a olvido.

¿quien conquisto lo innombrable,
en el cetro de la niñez 
lo que forjo lo memorable?

Si me dices olvídame,
te olvidaré.

Pero no lo aceptare en esta vida
déjame morir y renaceré .

Autor: Hilario de Jesus  Esteban Lopez©

domingo, 21 de octubre de 2018

IRREVERSIBLE

IRREVERSIBLE

¿Que es el dolor?
sino el puño ensangrentado de la muerte,
la risa viva de la desesperanza,
acaso el aguijón de un angel 
que despierta malhumorado,
o serán los castigos ingratos de los dioses del mundo,
o los aullidos consecuentes 
de una droga maldita.

aquí en lo profundo del cerebro
hay un punto diagnosis,
misteriosa aguja que punza
como de llanto y rabieta,
de músculo atrofiado, 
que en el cenit del silencio amordaza mi voz;
se clava como un diente de serpiente
que hiere y muerde,
no se en que momento hirióme
en que circunstancia  nació este tormentoso dolor.

se ha empotrado como una nuez enajenada,
que no conozco,
le siento como una estaca en mi cabeza
arrancándome la fuerza, 
me deja mudo, agonía de palabra,
la voz de clemencia de un enfermo
la mueca de fastidio en el rostro,
recuesto mi cara en el albo de la incertidumbre
me acaricia como una muerte dulce y triste
y luego me abandona,
cual novia arrepentida que huye de su amante
y luego soy feliz nuevamente.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©

sábado, 20 de octubre de 2018

INTERJECCION

INTERJECCION

De mi volaron los pájaros de tus ojos,
las alas de tus brazos,
como dos ramas que pesan por la nieve 
se vencieron.

No hay de donde cortar el fruto
donde el viento haga nido,
la sombra huyó de mi cabeza.

¡Ay! esta frío,
 amigo mío;
susurro mi boca.
Preámbulo de invierno.

Pero mas fría,
esta mi alma.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©

jueves, 11 de octubre de 2018

NOTEPAD

NOTEPAD

Tantas bocas quise,
tantos amores en brazos ajenos, 
 ví.

Pero a ti, provocó el mar su espuma
en la ola brava de mi mocedad.

No encuentro la palabra correcta;
el momento flagelo, de mi pubertad.

Mi lengua indecisa 
por pronunciar tu nombre.

Por ti la carne me deslumbra de coraje, 
mi boca sedienta por tus besos.

Tu profano lugar de musgo y  humedad 
donde se engendra el pecado.

por encontrarte carne a carne
me llama,
esa almendra de ala herida.

No logro cerrar mi alma a tu amor.

Mi lápiz, mi notepad 
despertando cuando lo veo.

y otra vez el poema, 
cuando pienso en ti.




Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez© 


domingo, 7 de octubre de 2018

INTIMA SABANA

INTIMA SABANA

Bajo el umbral de la noche,
bajo la cenicienta oscuridad;
íva tirando la hora
como un caballo que tira desbocado 
en la colina otrora.

No fue de destellos, ni de súbita hora
sino de serena calma;
de niebla que terca no disipa
que adelgaza su materia
para dejar pasar,
solo la luz,
entre el trueno que anticipa. 

Ungüento de amor y de beso
nada callo tu boca,
nada mis manos ignoraron,
ni hubo lugar donde se escondiera tu piel
para evitar que te besaran mis labios;
ciego fui, en mi tragedia
que con loco frenesí busque
a tientas el camino, que luego perdí.

El olor de la noche susurra
bajan las horas cuando el verso
te atan las letras sobre la hoja,
las híbridas flores  de un fonema;
estas presa en mi;
te liberan mis labios en el poema.

Los suspiros, 
me condenan.


Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©

viernes, 5 de octubre de 2018

MIENTRAS LA VIDA SE VA

MIENTRAS LA VIDA SE VA

Me queda la lúgubre gruta de lo incierto
el exacerbado olor del destino,
el tiempo sin pausa,
la lucha sin tregua en el alma,
el murmullo de la mañana.

La noche agónica en las aras de la luz,
el exiguo dolor que no supo vencer
la valentía de mi alma:
los sinzontes de la tarde
rimando sus alabanzas.

 Los grillos bajo las piedras,
la voz dolorosa de la pobreza 
en las tripas de los mendigos,
escuálidas sombras de los que mueren
bajo el imperio ineludible de la memoria.

El llanto de la alegria maniatada,
todo bajo la palabra implacable 
caída desde el lagar del silencio;
me queda toda una vida 
de cosas incorporeas.

Pero prefiero tu voz,
el toque pluma de tus labios,
el ósculo amoroso de la flor 
que crece en medio de  tu jardín,
cuando te digo amor.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©
2017

domingo, 30 de septiembre de 2018

VAIVEN

VAIVEN

Este día  recuerdo
el viento, el junco junto al río,
vaivén que en su balance
toca la ola, besando cansado
el labio celeste de su adversario.

No me había dado cuenta
que al caer un libro sobre mis manos,
te veo a los ojos
y acarician tu piel, las pupilas,
estas desnuda ante mi ojos
apenas tu vergüenza cubierta de amor.

todos los poetas hablan de ti
estas hecha de poesia 
para mi.
laxa cae mi mano
y esa espuma reposada sobre la taza
el cafe tiene olor a tus besos
al dulzoso vertice que succionó mi boca,
aquella tarde de verano.

y cae como en una red de pesca tu verbo
a diferencia, en la lejana estancia
tira mi mano un anzuelo a manera de palabra
queriendo aporcarte contra mi alma.

Mujer de otoño, para mi estación pasajera
olor de abrazo y de silaba a mi verso
avida carne de mi carne,
Acaso no debo amar?
lunar en la frente, sos lo que yo nunca fui.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©
X, MMXIII

domingo, 19 de agosto de 2018

¡ADIOS!


¡ADIOS!
(date:  IV, MMXIII)
                                                                   aunque no haya mas voz en mi boca
                                                    y sea exterminado el ultimo poeta de la tierra
                                                                           aunque no haya rosa en el rosal
                                                                           o los peces encallen en el arenal.
                                                                 Hasta que la ultima hoja desaparezca
                                                                         y  los bosques expiren  desolados
                                                                                              y no haya  mas fruta
                                                                                       ni mas grano en el trigal...

                                                                                   ...yo siempre te amaré!


Las sombras negras de la tristeza 
se adhieren como escamas rotas en la noche;
hiere el día  que parece eterno;
en los crepúsculos de la tarde
espero tus pasos ávidos
y cada minuto ansío tu voz;
vivir  encarcela,  dormir es epitafio,
el suicidio  del amor carcome mi corazón
y un almíbar cicútico  se apodera en mi paladar.

hoy, tal vez estarás sobre el telar egipcio
y tu nupcia sea  entre nubes,
beberás otro salitrico perfume,
te embriagaras de amor
hasta que la ostra de tu regazo rebose;
¿tal vez?  
tal vez en tu limbo el relámpago de mi recuerdo
pase por tu frente y un palpitar detenga el eros de tu cuerpo
en el segundo de la vida.

Estaré lejos de tus labios;
lejos de ti;
lejos de tórtolas de cuerpo,
lejos de la piel morena de tus pies ,
lejos añorando ser el manantial de tu boca;
y esa rosa  morena y tierna de tu jardín
que fue el regalo de oro entre mis manos,
florecerá junto al rio.

¡Pero aun te amo!
Aun te amo.

!Aun!
en el agrio suspiro de mi olvido.
y si la muerte encaminara sus pasos hacia mi
llevaría en sus alas el bagazo insabore de mis huesos rotos
y un corazón herido sin vida.
nada que ansiar;
nada que devorar;
solo amor y olvido.

Amor,
 hoy el abismo de mis ojos dormitan,
no de sueño,
  sino de nostalgia,
yo diría ahogados por el llanto lúgubre de un suspiro.

Es que el amor cuando nos abraza y nos envuelve,
nos vuelve esclavos, enfermos y locos;
he aprendido a llorar con una sonrisa,
en un verso y en una oración.

Me podrás lapidar siete veces,
y siete veces renaceré para amarte.
Negar las lagrimas a mis ojos
es quitar el alma al verso.
y si en este mar de letras inconclusas
tus ojos volaran un día
dando vida a tu alma,
y la chispa de tu recuerdo  revele mi nombre a tu mente.

Recuerda, 
recuerda que bebí de ti
tus besos apasionados,
el amor jurado de tus labios,
el gemir ebrio de tu regazo,
el perdido mirar de tus pupilas
cuando el volcán de tu cuerpo
era lava ardiente.

Pero ya estamos lejos,
y el tramonto entro sin previo aviso
y la noche que  para mi es eterna 
ya amenaza una  vez más.

¡Adiós!
 adiós te diré con las últimas fuerzas gorjeas de mi  alma,
te dejo,
 te dejo mi monologo prueba que he faltado,
huella escrita de mi amor desfalleciente
y las ultimas palabras omegas de mi boca:

¡Confieso que te he amado!

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©
(a  manera de despedida)
abril 2013