Translate

miércoles, 20 de marzo de 2019

"UNA FLOR PARA MI MANO"

"UNA FLOR PARA MI MANO"


Los edificios estan vacíos,
las filas en los portales, inexistentes;
el modismo cibernetico
ha borrado el corporeo objetable de las cosas,
la soledad emerge como una nube.

Sonámbulos transeúntes 
pegados al pad fosforescente,
fantasmas de la nueva era.

En el recondito de las plazas
las luminarias aun somnolientas,
baldosas reventadas por el frio,
la misma avenida a lo lejos,
los alamos  encapuchado de sereno.

Pero tus besos no los encuentro
y te busco a tientas en la oscuridad.

Solo hay un lugar donde acobijarse,
uno donde el ardor de mi amor se derrama
en este sendero frenético de la vida:
El poema.

voy tanteando tus pasos
al mortal suspiro que emerge,
presto como quien come a prisa
el último bocado, sin ser visto,
te llama mi corazón 
para que vengas a saboréarlos conmigo.

Como para olvidar que te amo,
te escribo;
como para morirme, te canto;
como para revivirme,
evoca mi alma un ultimo suspiro.

Solo hay un hogar para mi cuerpo, 
son tus brazos;
una flor para mi mano, eres tú;
un santuario para ti, es mi corazón.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez.©

sábado, 16 de marzo de 2019

UNA VEZ MAS

"UNA VEZ MAS"

Los primeros brotes en la primavera
son como tus besos,
bajo la sed de la ausencia.

Se olvida el invierno,
se abre la tierra ,
revienta de su invernadero la flor.

Podrá verse la rama casi muerta,
la hoja desmintiendo la vida,
el tallo rompiendo la cascara tuida.

efimeramente hostil sucumbe 
la nostalgia en el verso,
y vuelvo amarte una vez más.

como un lirio que crece
como un pájaro que canta
como una sílaba que nace.

Aunque la esperanza parezca fallida
y el sístole de este verso no tenga razón 
por ti, solo por ti, 

se vuelve canto tu nombre en mi corazón.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez.©


martes, 12 de marzo de 2019

"PIENSO"


"PIENSO"

Pienso en aquel amigo itinerario
que se fue de repente,
como un lirio cortado de golpe,
como una piedra incrustada
en la hondonada de la tierra.

Sus hombros oblicuos
que cargaban los años,
sus matices de arquero,
de revolucionario que alzo
a media hasta mi bandera,
que fue remoto de mi llanto;
las firmes falanges sostuvieron mis ansiedades.

Reniego como un corsario 
que se opone a la vida;

Su escueta alma llena de tertulias,
su compas vertiginoso marcado de liras tristes,
de cantos melancolicos,
pero de odas alegres,
su sola mirada perterrita  como la mia,
sus añoranzas altivas,
encadenadas a experiencias fallidas.

Colosal en mi preterita infancia,
ligero en mi verso,
parecia un pájaro en el alto monte,
en el mirage de la vida,
como una raiz ataviada de musgo, su piel;
ese amigo incomparable,"Mi padre.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©



sábado, 2 de marzo de 2019

"EL IDOLO AMADO"

"Rodin"


"EL IDOLO AMADO"

No es la carne manchada del evadido pecado,
el beso despedazado por el tiempo,
ni la figura evolutiva de tu cuerpo en mis manos
de torpe alfarero;
no es la ensoñacion  de ti, 
ninfa esculpida por ese rayo de luz
desde el buro de los sollozos;
ni tu cuello de lis levantando el menton
para sentir el ultimo beso,
ni el puvis abierto a la intemperie
rojo carmín donde surcaba el amor en carne;
ni el acto clandestino de tus manos,
no fueron tus ojos provocativos penetrando mi mirada,
ni tu rictus hinchado muriendo dentro de mi boca.
Amor mío, no fueron las locas pasiones 
de dos cuerpos desarropados, 
buscando el terron de la tierra 
donde plantar la semilla.

Fueron tus emporios de amor desde el alma,
tus manantiales insociegos desde la nota 
que pulsaba tu boca,
los pétalos que dios te dio en la sabana de tu piel,
los mirages fantasiosos en el éxtasis
desde las alas de tus levantes,
en las hondonadas de tus carnes, fue mi tumba.
Tu saliva el elixir a mi paladar;
el musgo intimo innombrable.
Fue tu amor el culpable de mi locura,
el ishco que no respetamos,
la astilla que corrompe 
hasta el agridulce sabor en el verso,
fue tu amor, fuiste tu,
 eres el alma de estos versos.

Olvida la quimera de tu altar,
si me escuchas con el alma, responde;
si tan solo en una mueca, bostezo amor tu corazón ,
si tus ojos pasaron 
cual libélula en el agua de mis versos,
e insociega busco tu alma esconder
la inhibición indiscreta de un suspiro
que te arrancó el recuerdo;
ya estas cerca de mi.
Si tu corazón palpitó y  sollozaste de súbito 
al punto del vertigo inesperado y lerdo;
llámame de la nada, de la incognita absuelta,
de donde me despidió tu ultimo beso,
donde se quedo en mí, tu ultima mirada,
donde gorjeamos el ultimo adios;
allí estaré, cual penumbra en tu sombra
cual beato ante el altar,
no lo dudes,  buscame,
aqui estoy,
ámame, amándote estoy.


Autor: Hilario Esteban Lopez©

viernes, 1 de marzo de 2019

"PRETEXTO"

(A. Anglada sculptor)


PRETEXTO

Como un puberto
con la excusa exigua,
siempre te escribo
para sentirte cerca de mi.

Con algún pretexto mis manos atañen
este verso sobre el papel:
la clara luz de los otoños
saben que  deseo tu voz.

Las lineas verticales de los rascacielos
se disipan en las alturas
como tú, 
efímera en el firmamento de mi verso.

Este volcán latente que fue nuestro,
toda la fantasia del mundo
en el amor primavera de tu boca.

El blanco despertar de los inviernos
me semeja tu alma;
cupidos perdidos pasan sin detenerse
como revelación de mis ansías.

y se vuelven azules los arboles
de tanto esperarte,
azul oscuro de la noche
y las mañanas con sabor a desvelo.

En la comisura de mis labios
el rastro invisible de tu boca
como la huella de un caracol sobre la piedra,
se escurre minúscula.

Pero no importa;
será otro día mi alma,
sin tí,
Amor, te llaman mis labios,
te nombran, para decirte :
¡Te amo!

Autor: Hilario Esteban Lopez©

domingo, 17 de febrero de 2019

"PROSCRITO"

"PROSCRITO"
Painter: Francisco Hayez "Meditation"



¡Ay el vicio de tu amor!
Esclavo soy y sin embargo
libre sin la pena merecida.

Aunque me excomulgues de tu santuario,
aunque proscrito sea de tu boca,
y diez cuchillos corten mis palabras.

y maquine la estrategia
fiero un verdugo la condena.
te adoraré en el poema.

en mi alma, tuya
en mi diastole profano.
negarlo, es aceptar sin la palabra arguya.

El silencio sera tus brazos,
la soledad, el pecho
donde recline mi cabeza pensadora.

Y el olvido, como un ungüento 
desde el alabastro de tu boca
sobre la perla exacerbada de mi recuerdo.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©

lunes, 4 de febrero de 2019

"DEVOTO"

DEVOTO


                         Como un viñedo que echa sus primeros frutos
           es tu nombre a mi mano, en el verso...

*

Eres la culpable de mis luchas constantes,
de mis delirios tormentosos;
las herejías de mi boca te alaban a ti.

Mis gritos restringidos 
se esconden en las palabras escritas.

cual feto se yergue en la concepción 
se yergue desconocida mi devoción.

Soy el que ensaya 
la habitual homilia a tu religion

cual incensario encendido
en las brasas de mi alma,
sé enciende mi deseo por tus labios .

devoto a tu altar es mi culto.

Penitente que surge 
de las cenizas del silencio,
huella al descubierto por el viento solano
en la arena del recuerdo.

llevo como un rezo tus besos,
el color de tu piel, por bandera.

Eres aquel jurado amor, 
a mano alzada en el corazón .

Mi alma reclama un poco de ti.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©



martes, 29 de enero de 2019

"MELODIA"

MELODIA




Permaneces en el fondo de mi pecho
a ras de mi deseo.
nada  eh dicho,
solo que te he amado.

Canta el ruiseñor sus amores
las hojas murmuran
extasiadas en sus risas de alegria
y el ocaso triste
añica sus últimos intentos
en la agonia de la tarde.

Y yo, yo trinando mi solitario acorde
en el pentagrama de la vida,
la nota exacerbada de tu nombre,
el fugas deleite de una intima sonrisa
al escuchar fantasmal tu paso en mi delirio.

Me acobijare en la ultima melodia de tu amor
en el arpegio afónico de mi garganta
tratando de olvidarme de ti,
bajo el aposento aquel de los dos
en la ultima cansión de tu recuerdo
y después, quien sabe?

después me encomendaré a Dios.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©



sábado, 19 de enero de 2019

"DESEO"

DESEO



Te amo
en la beata plegaria
en el deseo profano.

Como al aire.

Como quien después de un largo martirio
desea la muerte,
sin embargo, lucha por la vida.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez ©

"DESTINO"

DESTINO


(Hoy cumpliría años mi padre)

La hierba ha crecido
el espino no es espina
sino sombra al terrón curado
se ha sanado la tierra herida.

Cuando la incapacidad exhiba
difiere en tiempo y lugar,
nos queda plausible la palabra
mueca en frenesí, altiva.

Cuando falta la palabra
el silencio cobra vida
grito genuino del alma.

Oh!,  efímero suspiro,
mientras la vida tarda;
mi corazón laud, te aguarda.

Autor Hilario de Jesus Esteban Lopez©
febrero, 19 

viernes, 18 de enero de 2019

"ES LA HORA DEL INVIERNO"

ES LA HORA DEL INVIERNO

Ah! docel de pino tu palabra
mirra y aloe tu recuerdo,
enjambre de abeja que pica 
mi corazón enamorado.

Las viejas farolas nostálgicas 
me observan heridas,
voy sintiendo el frio, saboreando el hielo,
de ti , lejana;
cual en la caída de nieve tu voz se derrite
tan pronto como cae a mi libro,
libro de la vida donde aprendí a amarte.

desnudo como un árbol sin hojas 
llego a ti, que me conoces 
cuando me quejo con  mis suspiros.

Es la hora del invierno,
es la hora en que te hecho de menos;
mirlos negros, blancos perfectos sobre la nieve
gorjean frente a mi,
como tu boca perfecta a mi alma que te adora,
gorjeando por ti.

Me cuesta perderte 
apresto mi arco como un desahuciado cazador
solo tengo ojos para ti,
una flecha entre mis manos
mi plural palabra, que te llama 
golpeando las puertas del tiempo.

Pero soy gorrión de frio,
adaptable a golpe de la helada;
ave de calor
para no aferrarme a lo que nunca
por un momento, por siempre fue mío.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©
January 2019

lunes, 31 de diciembre de 2018

"EN UN SOLO VERSO"

"EN UN SOLO VERSO"

No he sido capaz 
de encerrar la esencia 
de lo que arguye mi alma,
de lo que implora el corazón,
lo que niega la razón.

El grito exacerbado, 
en un solo verso.


El cual pareciera, loco frenesí 
entreteniendo un suspiro 
en un acto hiperjuro, he escrito:
"No se vive,  
sin ti"

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©

jueves, 6 de diciembre de 2018

"LUCIO Y SALOME"


"LUCIO Y SALOME"
(lírica)

I

La herodiada sintió celos,
al verla caer sobre sus rodillas,
blondas como dos panes gigantes;
al toque de la alfombra el viento frenético 
hizo su escarnio altivo,
desnudó la pierna hasta la cintura 
brillo cual pétalo de gardenia en una noche de luna,
su muslo terso de joven en pubertad
despertaron ojos avarientos.

Salome era una. flor de atracción,
un punto de inercia,
una semilla de trigo en oro,
poema en viva carne era ella,
sus grandes ojos, 
luceros que en el ocaso brillan 
en la oquedad del cielo,
esas pupilas que al acercarse 
parecían  dos canicas de misterio
pequeños pozos azul de mar
vertigos causaban como una solitaria ola
cuando se arrastra a nuestros pies.
Su alma pura aun con rasgo ufano en su mirar,
creció cerca de los mármoles, ese blanco albo
se entretejió en su piel;
sus muecas caprichosas, las amaba
yo creía era el prototipo de su alma,
tierna a manera de una lila en brote,
el viento no ondeaba su pelo, 
el se acariciaba en ella,
halo de paz en sus ojos
en sus juegos infantiles se movía cual hoja caída 
desde las alturas, 
su sonrisa fugaz canto de alondras;
la lluvia de sus miradas atraían sonrisas picaras de efebos.

Era la vigesima fiesta del batallón del cesar
en honor a un grupo de generales de aguerridas historias
casi increíbles,
coincidían con el nonagésimo de sus años,
en la sala principal bajo las bóvedas entechadas en oro,
colgaban cortinas de un lujo exagerado,
despotismo y fiesta sin precedente,
jamas imagine el escenario tan excelso.

Al toque de la trompeta
un silencio sepulcral venció,
la bestial gente calló,
enmudeció la plebe, y las gaitas sonaron sacras,
el arpa cobro vida, la flauta parecia llorar,
y un escribano leyó a voz en cuello un titular;
al levante de la mayor cortina,
la imagen de una diana de belleza, envuelta en misterio
aquel incienso de olor cautivador
parecia envolver un secreto, 
el humo en los pebeteros
complacían la conjetura de los presentes.

Su nuca se elevó 
como un cisne que danza sobre el rio,
sus piernas graciosas, aspas de viento
abanicos de seda,
la silueta esbelta se hundía en las ondas de su vestido,
sus brazos abrazaban el aire,
esos fantasmas invisibles fueron amados 
por sus carnes ese dia,
alas de garzas, nubes en su alto vuelo 
que jugueteaba en su  firmamento,
viento que sacude los ramales en su sigiloso paso
era su baile,
para luego posarse tan queda 
tal tórtola agitada en su nido.

Un loco frenesí subio por mi cabeza,
al verle inclinarse súbitamente 
con una pierna extendida hacia atrás
y la otra encogida,
tocando amorosamente el mentón ligeramente húmedo;
estiró sus brazos 
como una adoración hacia el cielo,
dejo caerlos lentamente,
tomo su pie como una niña tomara 
un pichón entre sus manos,
lo acaricio tiernamente y gorjeo 
cual ave llamando su pareja.

Era ella, era Salome.

Pero esta vez caía provocadora,
llena de un desconocido deseo, 
como despertando  de un largo letargo 
al mundo viviente de las pasiones,
su silueta se perdia 
en el transparente telar de su vestido,
velo de Ofner, rojo transparente que en el junte
arrugoso daba la sensación de oscura escarlata.

Clave mis ojos,
y desprecie mi vida.

II

Toda mi vida paso como una revelación de sueño
celos, amor, discreción.

Su madre había ido a bañarse aquel día al rio,
con su pompa de lujo,
sus concubinas hebreas;
me encontro merodeando junto al camino
cuando era apenas un chiquillo,
Ella fue mi salvadora,
me rescato del arrabal mugroso,
indago el origen de mi nacimiento
pero fue obsoleto,
en vano compro los favores de los escribas
bajo las amenazas de los celotes,
me trajo junto a ella,
como uno mas,
comia de su mano, tomaba de su vino.


la protuberancia de su vientre era amplia
pronta estaba la carne de su carne
a salir desde lo desconocido.
Un dia de primavera
todos corrian de un lado a otro
un llanto de infante 
era el despertar de madrugada, 
a ese pequeño ser, le tendieron los mejores manteles
regalos de Babilonia
terciopelos de Judea,
el fino aroma de Arabia,
el extracto de las flores del Eufrates,
yo servia de siervo, pero con privilegios de un hijo
mientras yo crecía, Salome crecía mas aprisa;
Le comparé infantilmente como una gardenia
que cae en las aguas claras del rio,
su boca como un botón de rosa,
sus ojos de nacar, 
sus pies que solía desnudar 
sobre las lozas de la alameda,
tallados en mi ingenuidad
en las finas molduras de un Egipto que no conocía 

me eduque a los pies de los eunucos, 
bajo los filósofos de su séquito 
bajo las nodrizas traídas  de Judea 
obligadas a servir estaban mis cuidados
bajo su tutela aprendí el respeto, 
el valor la valentía 
el sano juicio, el uso del arte del engaño, 
la casta encumbrada, el veneno de la jerarquia
aunque muchas cosas me eran ocultas.

Creciamos, 
bajo las enigmáticas estatuas de los cesares 
nos escondiamos como dos gacelas perdidas
y perdiendo el tiempo junto a ella
mi alma le admiraba,
me queria como un hermano
encontrado en las riveras del rio
sus brotes de enojo, sus picardias de infancia
eran caricias a mi edad en aumento.

hasta aquel dia anterior a su danza,
furtivos los dos riendo de alegria,
en las vespers del otoño,
caminamos por el portal inferior
al aposento de los eunucos,
junto a los tres grandes plintos de marmol
que veneraban a Luperca
que amamanto a Romulo y remo.
habían tres cortinas rojas de gruesa costura
bordados en sus contornos de hilos diminutos de oro;
 era la hora cuarta 
cuando el sol empieza  de reojo a ver la tierra 
y el silencio de la tarde llama a la meditación 
sentimos una tormenta desconocida
incierta y misteriosa de dos mozuelos
que se despiertan a media noche,
tomamos nuestras manos como de costumbre,
éramos crecidos a la edad 
en que se hunde la quijada de los mozos
y las doncellas se sensibilizan
en ciertas etapas del mes.

III

Sus brazos finos no tenían las azucenas 
 mas sensibilidad que esa piel de ella
un cálido esbozo paso por mi cuerpo,
sintió ella la atracción de una fuerza
casi obligada de sus piernas
hacia mi petrificado cuerpo,
mis muecas morian lentamente,
su risa se apago despacio 
como se apagára lentamente
la luz de una vela sin combustible,
me miro perpleja;
habiamos llegado al pie de la escalinata
cohibido tropece, caí hacia atras
con imperioso movimiento la jale súbitamente
cayo sobre ni cuerpo asustado,
su corazón palpitante,
sentí sus senos esbozado sobre el concavo
agitado de mi pecho,
sus dos piernas vírgenes 
abiertas sobre mi rodilla
su vestido azul cielo mate, esculpía su figura
un edredón tejido de lana
se deslizo sobre su cabeza,
su pelo cayo sobre mi hombro,
incline mis ojos,
no pude negar el deseo que a esa edad
se desborda,
juventud que en su crater de volcán
supera los mas nobles de los caracteres;
no escorzo ella en apartarse 
ni la minima centesima,
dejo su cuerpo caer,
deslisoze, cual cachorro 
sobre el cuerpo de su madre.
Bajo los tres plintos 
en el recodo de las tres cortinas
la loba nos brindo su morada,
fuerzas hicieron falta para huir.
fue un compromiso deslizar su rostro 
a mi rostro,
belfas nuestras bocas de deseo,                                      
se besaron;
Ah!
que ternura en su boca,
que sabor de beso,
que carne esponjosa, que miel de primavera
en el panal de su lengua, 
cual copa de jerez espumosa
su saliva brotaba,
como el agua del manantial bajo el cedron.

Fue nuestro primer encuentro 
frente al amor,
todo conspiro,
se abrazo a mi, 
le amarre con mis temblorosos brazos,
y abrió su cuerpo,
como una ninfa que se abre al agua fresca
y penetre como el agua penetra la arena
como la ola golpea una y otra vez
para hacer mella sobre la virgen roca
e invadió su amor a mi alma.

Ulises y sus tripulantes 
no pudieron refrenar las pasiones
en el archipiélago en las entrañas del mar;
las sirenas fueron su perdición,
ante el amor estuve expuesto
y fui vencido.

Vae Victis!
gritaría Breno el Galo

IV

¡besame, Lucio!
gemia casi en silencio:
¿de que esta hecha tu boca,
quién eres?
te desconozco,
Le susurre al oido:
el amor ha nacido,
y al leve  toque de mis labios
ruborizo sus mejillas, canto su cuerpo
y se abalanzo contra mi
como un felino insatisfecho 
con hambre rezagada de dias, 
quería devorar, y comí su boca, 
su cuerpo como un bocado de pan,
fue a mi lengua.
¿Lo sientes Lucio?
me pregunto, este halo en el ambiente,
su sollozo era como débiles hojas movidas por el viento
en una noche.

quise callarle con mis dedos, 
me apretó frenética con sus manos
y tomando mi mano, 
acaricio paso sus labios, queriendo disfrutar las yemas
ruborosas de mis dedos,
como cuando se padece de sed
como lazarillo queriendo mojar la lengua del avariento,
la avaricia de sus labios fue de amor;
pedia su mirada a grito, un no se que.
Salo, susurre como cariñosamente le llamaba
acercándome a su boca como un chivo
se acercara al agua cristalina
con temor a herir el silencio del agua
succione esa boca ebria de juventud,
de deseo, como un infante se prende al pezon 
de una madre;
subito, asustado, me retire, 
sintiendo la intimidad erguirse,
me queje levemente:

Ni el manjar de las hebreas
tienen tanto sabor como tus labios,
ni las vides de Judea mas jugo que tu lengua,
eres esa nuez, en el centro del laurel
sobre la cabeza de Dahlila,
la flor del Nilo, que crece bajo la sombra de los olivares
¡oh, como codicié el abrazo de tus labios a mi boca!
cuando apretabas esas fresas 
en el vergel del Tetrarca;
He visto las flores vivir aun cortadas
cuando tu aliento las toca,
eres vida, eres sol, eres mi corazón,
y mi poema,
Que cosas dices Lucio, replicó
la locura de Seneca se te metió en el alma
el aroma de la palabra de Salomon
te emborracha.

Solo tu saliva existe 
para embriagarme de ti,
solo tu amor para mi loca alma; 
murmure.

y le escribí un poema en la piel
el labio sonrojado deslizose, como una babosa
podrida de pereza,
halo de calor emanaba su vientre,
olor de melocotón a punto de madurez
eran los poros de su cuerpo,
sus pies desnudos, bellos hechos de copo de nieve virgen
cada dedo diminuta semilla,
esponjabase al toque del mármol traslucido del piso
sus uñas diminutos cuarzos
incrustados en los marmóreas en estatuas de Persia,
la carne ávida desde sus postas
subia bañada en oro, exquisitez tallada hacia su cintura,
en sus rodillas ese rubor rojizo
mezclado con el albo escondido de los poros.

V

Cayeron las túnicas como caen las palmeras 
en honor de los reyes
y exploramos lo infinito
el sagrado tul como un efod en el busto,
una cadena de rubies en el cuello 
brillaba en aquel tenso ambiente,
una esclava en su mano, con el marfil de un leopardo;
era simple y sencilla, 
desnuda en su complexion de diosa,
su nariz  delineada naturalmente,
sus diminutas orejas,
Diana en el aeropago,
tendida con el pubis exiguo ruborizado,
la carne tersa y joven nos llamaba,
yo no sabia de besos,
Ella no sabia de placeres,
instinto de dos animales, prontos a salir
del cubil, éramos.

Nos dejamos llevar insaciables, sin saber el destino,
sin saber que la ingenuidad estaba por morir,
en sus pechos las marcas rojizas de sus venas,
el rojo cereza en la protuberancia de su seno,
en mi el oficio de la consagración.

A lo lejos paso la legion del tretarca 
en su inspección de rutina,
ni las pupilas movimos de temor.

Y luego fue anheloso el respirar
ávidas fueron esas partes
que humedecen por causa de besos,
se quejo levemente y le jure todo mi amor,
mi primer instinto atolondrado jugueteo en sus manos,
su primer gemido libidinoso
me lo brindo cual canción que nace
en la garganta de un mirlo;
sus manos tenían una textura diferente,
su boca no era su boca,
era el mismo deseo encarnado,
torpes aprendices de las viejas pasiones,
la vergüenza huyo arropada, nos dejo desnuda el alma.  


sacris et honoris est pro amor mori
sagrado y honorifico es morir por amor

...

                                                                          continuará...

Autor : Hilario de Jesus Esteban Lopez©
2017
  



























domingo, 2 de diciembre de 2018

"ESCOTADURA"

"ESCOTADURA"


Sus grandes ojos 
como dos grandes ojos de muñeca georgiana,
sus pestañas trabajadas con esmero,
sus labios rubies, 
en el ceño el leve rastro de la madurez.
Llevaba un vestido de color sándalo de costura europea,
con una frondosa escotadura en el busto,
acompañado con una escarlata bufanda 
en desuso sobre los hombros,
y sonrió satisfecha,  mientras ignoraba  mi mirada.

Su piel tersa como un cafe claro en reposo
lentamente con cierta discreción 
jaló perezosa la bufanda,
como escondiendo lo divino;
sabia que como dos duraznos sobre la mesa
que se muestran tras el mantel exquisitamente bellos,
deliciosamente codiciados,
mostraba parte de sus dos nacientes senos,
pichones ariscos tras las hojas en su nido.

dilato sus narices,
me miro con una mirada acariciadora 
y suspiro doblemente como quien suspira melancólicamente,
bajó la mirada un tanto aturdida
y volvió en el instante
con sus dos perlas nacáreas
yo suplique a esa mirada luz de sus ojos
bellamente amplios.
Yo no sé, de que color?
de que nacar pulida?
en que édredon nacieron.

Como un eclipse de beso
en su convergencia del sol y la luna,
uno resplandecía por la luz del ambiente,
el otro escapándose tras la sombra avergonzado, 
apretándolo se le escapaba tras el pulgar de su mano;
sobó su seno en su desnudes, 
como un petalo de rosa, rozara la mejilla de una doncella
trabajosamente disimule la mirada
traviesa, profana, pecadora.

Hay bellezas que no necesitan ser presentadas,
ellas son el poema.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©


sábado, 1 de diciembre de 2018

AUN ASÍ

AUN ASÍ

hay días que siento una inanición
una falta exagerada de oxigeno,
un hambre atroz por ti,
cuando no hay manos que tocar,
labios que besar
y tus ojos se oscurecen 
como se oscurece la noche,
tu voz se escapa,
como se escapa una mariposa entre las manos,
como boquea un pez, por agua
en tierra seca
así te clama mi corazón.

Cuando ni la esperanza por verte
aparece en el recuerdo
y el olvido suena como un continuo palpitar,
el amor por ti se acurruca 
en el alma como una flor solitaria,
sed, ansia, estertor, eso soy.
Que me faltes tú,
no quiero decir tu,
quiero decirlo todo.

Pero no moriré
si hay lugubre vereda que transitar,
la cruzaré,
si la escarpada me regresa al mismo lugar,
de nuevo lo intentaré,
si el brillo duerme en la soledad,
si como un pájaro agorero 
desde el picacho he de saltar, lo saltaré;
Aun así, viviré, 
aun así. 


Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©