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domingo, 16 de junio de 2019

"CIRCUNSPECCION"

CIRCUNSPECCION

Es domingo y bajo el mismo roble,
la cara fugitiva, perterrita, anhelosa;
cerca de su tronco, sobre el aparcadero de su mata,
pensante como un cuervo sobre el alambrado
buscando la dirección de su levante,
sus morenas manos sobre el pad fosforescente,
para ver si llega el recuerdo
a posarse sobre su frente,
en la palabra que cae 
tal nube efímera en el horizonte.

Macizas sus flanges,
su boca increpa, moribunda en ademan,
la esporádica mirada intuyendo que alguien lo observa,
es el tiempo inoportuno
deshojando cada minuto del pasado.
La mueca en la comisura
de una sonrisa motivada por un punzante pretérito.
el viento circunda aquel ambiente urbano
cabalgando en su hombros,
acurrucado y sobre sus rodillas 
los brazos laxos convergentes al verso.

Se ha extasiado sobre el plinto de su amor,
la barba que no crece,
incorporado sobre sus piernas,
miente la pupila de aquel cuerpo que no llega ,
de aquel amor soñador,
de aquellos fugaces pasos,
que se fueron destinados al olvido.

Circunda el hemisferio su gravitación  imperfecta,
se despierta con el afán de la hora,
se da cuenta que esta solo,
inerme como una gárgola ,
bajo la sombra que el árbol proyecta.


Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez.©

lunes, 10 de junio de 2019

"SI NO TU"

"SI NO TU"

Amo esas cosas que crecen salvajemente,
sin la meticulosa premeditación 
sin la lucha altercada del hombre,
sin la zozobra del desden.

El hongo bajo el amparo de la sombra
apuñalado por la humedad,
la flor entre la piedra y los espinos punzantes,
el grillo que canta en la oscura caverna,
la hierva entre el terrón inanimado,
la luz misteriosa en el cuerpo de la luciérnaga.

tu boca que no percate 
Como un rubí entre mis labios,
tu amor espada y gloria,
que se entierra en mi pecho descarriado 
en el tumulto de mi vida.

Ya no soy yo, sino tú
y te amo.

Autor: Hilario Esteban López©

domingo, 9 de junio de 2019

"PUEBLO"

"PUEBLO"

Atras he dejado la piedra de mi infancia
la casa habitada de recuerdos,
el yunque silenciosos 
donde forjose mi juventud,
los dias que gritaron mi vida,
todo lo que pude arrancar de mi hombro;
lo he dejado.

he dejado fragmentos escondidos bajo los terrones 
que pisaron mis pies,
en las bisagras de las puertas
riñen esporádicas trasnoches de prototipos desleales,
graciosos recuerdos que veneran 
las infames alegorias de juventud.

Te cuento, que aquel tren de mi pueblo
hace tiempo murió,
esa bocina de la tarde, ya no se asoma 
para llamarnos calle abajo,
y los viejos que conocimos se ha ido
nos han dejado solos el incierto 
escondite de nuestras calles.

Pero a ti te llevo en mi alma
de recreo vivido sobre pupitres de madera
de versos escritos en papel
manantial de letra que aun bosqueja
titubeante como un niño que aprende 
sus primeras letras,
te aprende mi corazón a olvidarte,
pero con mayúsculos alfabetos 
reniega mi ser de cuando en cuando 
se aferra a los lugares frenéticos que se escurren
en las tardes moribundas de tedio
tedio al saber que no te acobija mas
el ocaso, tu sombra,
y se me traba tu recuerdo 
como una espina al corazón.

Autor : Hilario  Esteban Lopez©

lunes, 3 de junio de 2019

INSTANTE

INSTANTE
Era la hora más abrupta
 el segundo refunfuñón de la vida
donde se quiebra la blanca lucidez,
los ojos parpadeaban  su nácar de luna,
revoloteando aquel instante.

quise cerrar mis ojos
volar desnuda el alma a la intemperie
pero me clavaba fija 
sin la mas minima intención de huir.

Si en mi loco corazón, arreciaba el vendaval
en sus ojos presbíteros 
con el leve ademan del que baja la mirada;
sus relucientes pupilas 
con una sencilla caricia de tristeza y pena
escondiendo el llanto silencioso en su garganta,
el suspiro de niña caprichosa.

Su nariz aguileña, su boca menuda,
su quijada remarcada con la sombra de un bastion
sus cejas obelicas
al levante convergente de  una pregunta,
su pelo como dos alas abiertas 
de un pájaro agorero en la noche;
sus dedos delgados con cierta finura
de castas encumbradas
me domino el alma, me avivo el verso
le nombre soledad.

Autor : Hilario Esteban Lopez©

miércoles, 29 de mayo de 2019

ERES TU

ERES TU



has visto ese botón de flor
en la espesura cuando el sol
altivo hiere con un rayo su ternura,
sin oponerse a la vida abre sus pétalos 
radiante, esbelta, así eres tu creciendo  en el verso.


Hay otoños eternos sobre tu hombro,
primaveras indefinidas en tu boca,
hay tardes sin ocasos 
y ocasos eternos que llevan tu nombre;
sobre tu desnudo pecho perfume de rosa y magnolia
cuando me acerco a ti en el poema.

Busca mi voz tu huella
el susurro de tus labios 
y te nombro inconsiente, mis soliloquios te llaman
cual pájaro que gorjea, se eriza y sacude sus alas
ante la vispera de una tormenta,
yo sacudo mis mas hondos suspiros en el verso,
buscando el nido de tus ojos,
el retorno de tu canto,
como cuando dormíamos bajo el doble árbol,
en la plateada primavera.

Y no logro emanciparme de aquel beso
que teñido a mi boca aun suena 
como reloj  de pared a media noche;
mi flexa mano toca impaciente con la punta de mis dedos
cada segundo sobre la mesa
y me miran todos;
luego muere sobre el papel 
donde dibujo un boceto imaginario de tu amor.

No me alcanzarán las palabras en el folio celeste del notepad
el suspiro que se me escapa irreversible desde mi mas hondo fuero,
si un día ves que falta mi verso
y lento cual molusco disipo la hora,
es por que  sin permiso, sin duda muero.

Autor: Hilario Esteban Lopez©

domingo, 12 de mayo de 2019

"E IRE"

"E IRE"

La pluma de tu voz en silencio
surca solitaria cual icono emancipado
de un sacro senil de la tarde.
mas a tientas voy 
y a caso he de cerciorarme 
si eres tú o el recuerdo eco de los años.

Se han levantado fatigados 
como brazos de plebeyos
mis versos fugitivos,
nada deseo mas, que este amor profano 
muera en tu alma, 
elixir de mi locura.

que tu boca cual ave en la tarde
susurre, ¡Ven!
E iré clérigo a ciegas,
como un adorador  sediento 
misionero que sobre el aposento te adore arrodillado 
con un puñado de rezos en mis labios.

Autor: Hilario Esteban Lopez©

jueves, 9 de mayo de 2019

"WEED'


WEED

Como todo árbol;
la mala hierba,
busca el sol para vivir.

También mi corazón, te busca,
mis laxas falanges en el verso,
mi trémula boca en el beso.

mis ansias en las aspas silenciosas del tiempo
mi corazón que nunca se cansa de amarte;
tócame con la quietud de tus pupilas.

acurrúcate en la efímera penumbra de mi voz
resucítame y dime qué estas aqui.

Autor : Hilario Esteban Lopez©

viernes, 19 de abril de 2019

"POEMA EN CARNE"

"POEMA EN CARNE"

Tenías la cara flácida
con cierta delicada arruga por la almohada,
tus manos entrelazadas bajo el mentón,
abristes lentamente tus ojos
la mirada hecha de desvelo
con un desvario acomedido;
había pasado la tormenta de deseo, 
de hambre y de sueño;
toqué ese rictus hinchado de tanto beso,
el pubis como un penacho de pluma
mojado por de sereno,
musgosa, reliquia en manos jardineras,
la carne almidonada de tanto amor.

Era un día, 
un día como estos donde la luz del sol
como una esmeralda traslucida
entraba hiriendo la persiana.
La madrugada hablaba sus pretéritos  sollozos,
postreros cantos a la vida en el verso;
las marcas estrelladas en tu vientre
como un labio de bebe bajo el ombligo,
tu boca, ¡ay! tu boca, uva, fresa, 
higo cortado a su tiempo
y tu saliva de miel.

Tu pierna, escurriendo la sabana 
dejando ver el monumento de tu cadera 
como una ninfa dormida, 
y te despedazaban mis ojos
dejándote expuesta mis pensamientos;
tus prendas dispersas como despojos de animales en guerra.
Ese lunar en el talon, tras tu pie,
si creiste que lo había ignorado
superflua  hipótesis, 
lo recuerdo muy bien.

Te conocí cada recondito lugar,
cada esfera donde me llevo el éxtasis de tu amor
para clavármelo en el alma, 
tuve que vivirte,
Tú el Poema en carne para mi mano escriba,
para mi corazón enfermo de ti,
para mi boca sedienta de tus labios;
para mi renegado corazón, 
revolucionario de amor.
Para revivirme, te nombro;
para amarte me basta una palabra,
un laxo recuerdo en las calles apócrifas 
donde me asalta el recuerdo fantasma de tu cuerpo,
el rastro cupido que se marcho a hurtadillas,
Amor te llaman mis labios,
te lo firman mis versos,
como te firmé la piel de tu cuerpo
con el febril de mis labios.

¡Y te amo!

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©

martes, 9 de abril de 2019

"GANGS"


(before him)
(frente a frente)

"GANGS"

Algunos le han notado frente a la esquina
abriéndose el alma como un quirófano,
su risa melancólica,
las gotas de silencio que nadie escucha.

look at me,  at the eyes
I am a human being, 
suena mas aceptable ignorado en otro idioma,
su voz innata, ha perdido su acento,
el prolongado vicio en sus ojos.

La carne amoratada en los pómulos,
como boca de infante, vacía;
leve su mirada exánime,
bajo la sombra oblicua de una vela extinta.

El compas de su paso
 en frio enero,
sus huesudas falanges hechas trémulas,
vaiven de rigor acompasado de esfuerzo
hecho de pena y tiempo.

La nuca incrustada en la carne
como un muñeco de cera pegado al hueso,
me invade su pesar,
me involucra el olor al ambiente,
los argumentos del mundo nada valen;
se añican en la realidad.

Puedo ser yo en sus zapatos
en su voz moribunda,
en el destino que escurre en su garganta
todo en su ser, claustro que se derrumba poroso;  
lo mas latente deteriorada es su alma
que se corta en mí,  en la miseria,
en el espejo de mi vida.

Autor: Hilario Esteban Lopez©

miércoles, 20 de marzo de 2019

"UNA FLOR PARA MI MANO"

"UNA FLOR PARA MI MANO"


Los edificios estan vacíos,
las filas en los portales, inexistentes;
el modismo cibernetico
ha borrado el corporeo objetable de las cosas,
la soledad emerge como una nube.

Sonámbulos transeúntes 
pegados al pad fosforescente,
fantasmas de la nueva era.

En el recondito de las plazas
las luminarias aun somnolientas,
baldosas reventadas por el frio,
la misma avenida a lo lejos,
los alamos  encapuchado de sereno.

Pero tus besos no los encuentro
y te busco a tientas en la oscuridad.

Solo hay un lugar donde acobijarse,
uno donde el ardor de mi amor se derrama
en este sendero frenético de la vida:
El poema.

voy tanteando tus pasos
al mortal suspiro que emerge,
presto como quien come a prisa
el último bocado, sin ser visto,
te llama mi corazón 
para que vengas a saboréarlos conmigo.

Como para olvidar que te amo,
te escribo;
como para morirme, te canto;
como para revivirme,
evoca mi alma un ultimo suspiro.

Solo hay un hogar para mi cuerpo, 
son tus brazos;
una flor para mi mano, eres tú;
un santuario para ti, es mi corazón.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez.©

sábado, 16 de marzo de 2019

UNA VEZ MAS

"UNA VEZ MAS"

Los primeros brotes en la primavera
son como tus besos,
bajo la sed de la ausencia.

Se olvida el invierno,
se abre la tierra ,
revienta de su invernadero la flor.

Podrá verse la rama casi muerta,
la hoja desmintiendo la vida,
el tallo rompiendo la cascara tuida.

efimeramente hostil sucumbe 
la nostalgia en el verso,
y vuelvo amarte una vez más.

como un lirio que crece
como un pájaro que canta
como una sílaba que nace.

Aunque la esperanza parezca fallida
y el sístole de este verso no tenga razón 
por ti, solo por ti, 

se vuelve canto tu nombre en mi corazón.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez.©


martes, 12 de marzo de 2019

"PIENSO"


"PIENSO"

Pienso en aquel amigo itinerario
que se fue de repente,
como un lirio cortado de golpe,
como una piedra incrustada
en la hondonada de la tierra.

Sus hombros oblicuos
que cargaban los años,
sus matices de arquero,
de revolucionario que alzo
a media hasta mi bandera,
que fue remoto de mi llanto;
las firmes falanges sostuvieron mis ansiedades.

Reniego como un corsario 
que se opone a la vida;

Su escueta alma llena de tertulias,
su compas vertiginoso marcado de liras tristes,
de cantos melancolicos,
pero de odas alegres,
su sola mirada perterrita  como la mia,
sus añoranzas altivas,
encadenadas a experiencias fallidas.

Colosal en mi preterita infancia,
ligero en mi verso,
parecia un pájaro en el alto monte,
en el mirage de la vida,
como una raiz ataviada de musgo, su piel;
ese amigo incomparable,"Mi padre.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©



sábado, 2 de marzo de 2019

"EL IDOLO AMADO"

"Rodin"


"EL IDOLO AMADO"

No es la carne manchada del evadido pecado,
el beso despedazado por el tiempo,
ni la figura evolutiva de tu cuerpo en mis manos
de torpe alfarero;
no es la ensoñacion  de ti, 
ninfa esculpida por ese rayo de luz
desde el buro de los sollozos;
ni tu cuello de lis levantando el menton
para sentir el ultimo beso,
ni el puvis abierto a la intemperie
rojo carmín donde surcaba el amor en carne;
ni el acto clandestino de tus manos,
no fueron tus ojos provocativos penetrando mi mirada,
ni tu rictus hinchado muriendo dentro de mi boca.
Amor mío, no fueron las locas pasiones 
de dos cuerpos desarropados, 
buscando el terron de la tierra 
donde plantar la semilla.

Fueron tus emporios de amor desde el alma,
tus manantiales insociegos desde la nota 
que pulsaba tu boca,
los pétalos que dios te dio en la sabana de tu piel,
los mirages fantasiosos en el éxtasis
desde las alas de tus levantes,
en las hondonadas de tus carnes, fue mi tumba.
Tu saliva el elixir a mi paladar;
el musgo intimo innombrable.
Fue tu amor el culpable de mi locura,
el ishco que no respetamos,
la astilla que corrompe 
hasta el agridulce sabor en el verso,
fue tu amor, fuiste tu,
 eres el alma de estos versos.

Olvida la quimera de tu altar,
si me escuchas con el alma, responde;
si tan solo en una mueca, bostezo amor tu corazón ,
si tus ojos pasaron 
cual libélula en el agua de mis versos,
e insociega busco tu alma esconder
la inhibición indiscreta de un suspiro
que te arrancó el recuerdo;
ya estas cerca de mi.
Si tu corazón palpitó y  sollozaste de súbito 
al punto del vertigo inesperado y lerdo;
llámame de la nada, de la incognita absuelta,
de donde me despidió tu ultimo beso,
donde se quedo en mí, tu ultima mirada,
donde gorjeamos el ultimo adios;
allí estaré, cual penumbra en tu sombra
cual beato ante el altar,
no lo dudes,  buscame,
aqui estoy,
ámame, amándote estoy.


Autor: Hilario Esteban Lopez©

viernes, 1 de marzo de 2019

"PRETEXTO"

(A. Anglada sculptor)


PRETEXTO

Como un puberto
con la excusa exigua,
siempre te escribo
para sentirte cerca de mi.

Con algún pretexto mis manos atañen
este verso sobre el papel:
la clara luz de los otoños
saben que  deseo tu voz.

Las lineas verticales de los rascacielos
se disipan en las alturas
como tú, 
efímera en el firmamento de mi verso.

Este volcán latente que fue nuestro,
toda la fantasia del mundo
en el amor primavera de tu boca.

El blanco despertar de los inviernos
me semeja tu alma;
cupidos perdidos pasan sin detenerse
como revelación de mis ansías.

y se vuelven azules los arboles
de tanto esperarte,
azul oscuro de la noche
y las mañanas con sabor a desvelo.

En la comisura de mis labios
el rastro invisible de tu boca
como la huella de un caracol sobre la piedra,
se escurre minúscula.

Pero no importa;
será otro día mi alma,
sin tí,
Amor, te llaman mis labios,
te nombran, para decirte :
¡Te amo!

Autor: Hilario Esteban Lopez©

domingo, 17 de febrero de 2019

"PROSCRITO"

"PROSCRITO"
Painter: Francisco Hayez "Meditation"



¡Ay el vicio de tu amor!
Esclavo soy y sin embargo
libre sin la pena merecida.

Aunque me excomulgues de tu santuario,
aunque proscrito sea de tu boca,
y diez cuchillos corten mis palabras.

y maquine la estrategia
fiero un verdugo la condena.
te adoraré en el poema.

en mi alma, tuya
en mi diastole profano.
negarlo, es aceptar sin la palabra arguya.

El silencio sera tus brazos,
la soledad, el pecho
donde recline mi cabeza pensadora.

Y el olvido, como un ungüento 
desde el alabastro de tu boca
sobre la perla exacerbada de mi recuerdo.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©

lunes, 4 de febrero de 2019

"DEVOTO"

DEVOTO


                         Como un viñedo que echa sus primeros frutos
           es tu nombre a mi mano, en el verso...

*

Eres la culpable de mis luchas constantes,
de mis delirios tormentosos;
las herejías de mi boca te alaban a ti.

Mis gritos restringidos 
se esconden en las palabras escritas.

cual feto se yergue en la concepción 
se yergue desconocida mi devoción.

Soy el que ensaya 
la habitual homilia a tu religion

cual incensario encendido
en las brasas de mi alma,
sé enciende mi deseo por tus labios .

devoto a tu altar es mi culto.

Penitente que surge 
de las cenizas del silencio,
huella al descubierto por el viento solano
en la arena del recuerdo.

llevo como un rezo tus besos,
el color de tu piel, por bandera.

Eres aquel jurado amor, 
a mano alzada en el corazón .

Mi alma reclama un poco de ti.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©



martes, 29 de enero de 2019

"MELODIA"

MELODIA




Permaneces en el fondo de mi pecho
a ras de mi deseo.
nada  eh dicho,
solo que te he amado.

Canta el ruiseñor sus amores
las hojas murmuran
extasiadas en sus risas de alegria
y el ocaso triste
añica sus últimos intentos
en la agonia de la tarde.

Y yo, yo trinando mi solitario acorde
en el pentagrama de la vida,
la nota exacerbada de tu nombre,
el fugas deleite de una intima sonrisa
al escuchar fantasmal tu paso en mi delirio.

Me acobijare en la ultima melodia de tu amor
en el arpegio afónico de mi garganta
tratando de olvidarme de ti,
bajo el aposento aquel de los dos
en la ultima cansión de tu recuerdo
y después, quien sabe?

después me encomendaré a Dios.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©



sábado, 19 de enero de 2019

"DESEO"

DESEO



Te amo
en la beata plegaria
en el deseo profano.

Como al aire.

Como quien después de un largo martirio
desea la muerte,
sin embargo, lucha por la vida.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez ©

"DESTINO"

DESTINO


(Hoy cumpliría años mi padre)

La hierba ha crecido
el espino no es espina
sino sombra al terrón curado
se ha sanado la tierra herida.

Cuando la incapacidad exhiba
difiere en tiempo y lugar,
nos queda plausible la palabra
mueca en frenesí, altiva.

Cuando falta la palabra
el silencio cobra vida
grito genuino del alma.

Oh!,  efímero suspiro,
mientras la vida tarda;
mi corazón laud, te aguarda.

Autor Hilario de Jesus Esteban Lopez©
febrero, 19 

viernes, 18 de enero de 2019

"ES LA HORA DEL INVIERNO"

ES LA HORA DEL INVIERNO

Ah! docel de pino tu palabra
mirra y aloe tu recuerdo,
enjambre de abeja que pica 
mi corazón enamorado.

Las viejas farolas nostálgicas 
me observan heridas,
voy sintiendo el frio, saboreando el hielo,
de ti , lejana;
cual en la caída de nieve tu voz se derrite
tan pronto como cae a mi libro,
libro de la vida donde aprendí a amarte.

desnudo como un árbol sin hojas 
llego a ti, que me conoces 
cuando me quejo con  mis suspiros.

Es la hora del invierno,
es la hora en que te hecho de menos;
mirlos negros, blancos perfectos sobre la nieve
gorjean frente a mi,
como tu boca perfecta a mi alma que te adora,
gorjeando por ti.

Me cuesta perderte 
apresto mi arco como un desahuciado cazador
solo tengo ojos para ti,
una flecha entre mis manos
mi plural palabra, que te llama 
golpeando las puertas del tiempo.

Pero soy gorrión de frio,
adaptable a golpe de la helada;
ave de calor
para no aferrarme a lo que nunca
por un momento, por siempre fue mío.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©
January 2019

lunes, 31 de diciembre de 2018

"EN UN SOLO VERSO"

"EN UN SOLO VERSO"

No he sido capaz 
de encerrar la esencia 
de lo que arguye mi alma,
de lo que implora el corazón,
lo que niega la razón.

El grito exacerbado, 
en un solo verso.


El cual pareciera, loco frenesí 
entreteniendo un suspiro 
en un acto hiperjuro, he escrito:
"No se vive,  
sin ti"

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©

jueves, 6 de diciembre de 2018

"LUCIO Y SALOME"


"LUCIO Y SALOME"
(lírica)

I

La herodiada sintió celos,
al verla caer sobre sus rodillas,
blondas como dos panes gigantes;
al toque de la alfombra el viento frenético 
hizo su escarnio altivo,
desnudó la pierna hasta la cintura 
brillo cual pétalo de gardenia en una noche de luna,
su muslo terso de joven en pubertad
despertaron ojos avarientos.

Salome era una. flor de atracción,
un punto de inercia,
una semilla de trigo en oro,
poema en viva carne era ella,
sus grandes ojos, 
luceros que en el ocaso brillan 
en la oquedad del cielo,
esas pupilas que al acercarse 
parecían  dos canicas de misterio
pequeños pozos azul de mar
vertigos causaban como una solitaria ola
cuando se arrastra a nuestros pies.
Su alma pura aun con rasgo ufano en su mirar,
creció cerca de los mármoles, ese blanco albo
se entretejió en su piel;
sus muecas caprichosas, las amaba
yo creía era el prototipo de su alma,
tierna a manera de una lila en brote,
el viento no ondeaba su pelo, 
el se acariciaba en ella,
halo de paz en sus ojos
en sus juegos infantiles se movía cual hoja caída 
desde las alturas, 
su sonrisa fugaz canto de alondras;
la lluvia de sus miradas atraían sonrisas picaras de efebos.

Era la vigesima fiesta del batallón del cesar
en honor a un grupo de generales de aguerridas historias
casi increíbles,
coincidían con el nonagésimo de sus años,
en la sala principal bajo las bóvedas entechadas en oro,
colgaban cortinas de un lujo exagerado,
despotismo y fiesta sin precedente,
jamas imagine el escenario tan excelso.

Al toque de la trompeta
un silencio sepulcral venció,
la bestial gente calló,
enmudeció la plebe, y las gaitas sonaron sacras,
el arpa cobro vida, la flauta parecia llorar,
y un escribano leyó a voz en cuello un titular;
al levante de la mayor cortina,
la imagen de una diana de belleza, envuelta en misterio
aquel incienso de olor cautivador
parecia envolver un secreto, 
el humo en los pebeteros
complacían la conjetura de los presentes.

Su nuca se elevó 
como un cisne que danza sobre el rio,
sus piernas graciosas, aspas de viento
abanicos de seda,
la silueta esbelta se hundía en las ondas de su vestido,
sus brazos abrazaban el aire,
esos fantasmas invisibles fueron amados 
por sus carnes ese dia,
alas de garzas, nubes en su alto vuelo 
que jugueteaba en su  firmamento,
viento que sacude los ramales en su sigiloso paso
era su baile,
para luego posarse tan queda 
tal tórtola agitada en su nido.

Un loco frenesí subio por mi cabeza,
al verle inclinarse súbitamente 
con una pierna extendida hacia atrás
y la otra encogida,
tocando amorosamente el mentón ligeramente húmedo;
estiró sus brazos 
como una adoración hacia el cielo,
dejo caerlos lentamente,
tomo su pie como una niña tomara 
un pichón entre sus manos,
lo acaricio tiernamente y gorjeo 
cual ave llamando su pareja.

Era ella, era Salome.

Pero esta vez caía provocadora,
llena de un desconocido deseo, 
como despertando  de un largo letargo 
al mundo viviente de las pasiones,
su silueta se perdia 
en el transparente telar de su vestido,
velo de Ofner, rojo transparente que en el junte
arrugoso daba la sensación de oscura escarlata.

Clave mis ojos,
y desprecie mi vida.

II

Toda mi vida paso como una revelación de sueño
celos, amor, discreción.

Su madre había ido a bañarse aquel día al rio,
con su pompa de lujo,
sus concubinas hebreas;
me encontro merodeando junto al camino
cuando era apenas un chiquillo,
Ella fue mi salvadora,
me rescato del arrabal mugroso,
indago el origen de mi nacimiento
pero fue obsoleto,
en vano compro los favores de los escribas
bajo las amenazas de los celotes,
me trajo junto a ella,
como uno mas,
comia de su mano, tomaba de su vino.


la protuberancia de su vientre era amplia
pronta estaba la carne de su carne
a salir desde lo desconocido.
Un dia de primavera
todos corrian de un lado a otro
un llanto de infante 
era el despertar de madrugada, 
a ese pequeño ser, le tendieron los mejores manteles
regalos de Babilonia
terciopelos de Judea,
el fino aroma de Arabia,
el extracto de las flores del Eufrates,
yo servia de siervo, pero con privilegios de un hijo
mientras yo crecía, Salome crecía mas aprisa;
Le comparé infantilmente como una gardenia
que cae en las aguas claras del rio,
su boca como un botón de rosa,
sus ojos de nacar, 
sus pies que solía desnudar 
sobre las lozas de la alameda,
tallados en mi ingenuidad
en las finas molduras de un Egipto que no conocía 

me eduque a los pies de los eunucos, 
bajo los filósofos de su séquito 
bajo las nodrizas traídas  de Judea 
obligadas a servir estaban mis cuidados
bajo su tutela aprendí el respeto, 
el valor la valentía 
el sano juicio, el uso del arte del engaño, 
la casta encumbrada, el veneno de la jerarquia
aunque muchas cosas me eran ocultas.

Creciamos, 
bajo las enigmáticas estatuas de los cesares 
nos escondiamos como dos gacelas perdidas
y perdiendo el tiempo junto a ella
mi alma le admiraba,
me queria como un hermano
encontrado en las riveras del rio
sus brotes de enojo, sus picardias de infancia
eran caricias a mi edad en aumento.

hasta aquel dia anterior a su danza,
furtivos los dos riendo de alegria,
en las vespers del otoño,
caminamos por el portal inferior
al aposento de los eunucos,
junto a los tres grandes plintos de marmol
que veneraban a Luperca
que amamanto a Romulo y remo.
habían tres cortinas rojas de gruesa costura
bordados en sus contornos de hilos diminutos de oro;
 era la hora cuarta 
cuando el sol empieza  de reojo a ver la tierra 
y el silencio de la tarde llama a la meditación 
sentimos una tormenta desconocida
incierta y misteriosa de dos mozuelos
que se despiertan a media noche,
tomamos nuestras manos como de costumbre,
éramos crecidos a la edad 
en que se hunde la quijada de los mozos
y las doncellas se sensibilizan
en ciertas etapas del mes.

III

Sus brazos finos no tenían las azucenas 
 mas sensibilidad que esa piel de ella
un cálido esbozo paso por mi cuerpo,
sintió ella la atracción de una fuerza
casi obligada de sus piernas
hacia mi petrificado cuerpo,
mis muecas morian lentamente,
su risa se apago despacio 
como se apagára lentamente
la luz de una vela sin combustible,
me miro perpleja;
habiamos llegado al pie de la escalinata
cohibido tropece, caí hacia atras
con imperioso movimiento la jale súbitamente
cayo sobre ni cuerpo asustado,
su corazón palpitante,
sentí sus senos esbozado sobre el concavo
agitado de mi pecho,
sus dos piernas vírgenes 
abiertas sobre mi rodilla
su vestido azul cielo mate, esculpía su figura
un edredón tejido de lana
se deslizo sobre su cabeza,
su pelo cayo sobre mi hombro,
incline mis ojos,
no pude negar el deseo que a esa edad
se desborda,
juventud que en su crater de volcán
supera los mas nobles de los caracteres;
no escorzo ella en apartarse 
ni la minima centesima,
dejo su cuerpo caer,
deslisoze, cual cachorro 
sobre el cuerpo de su madre.
Bajo los tres plintos 
en el recodo de las tres cortinas
la loba nos brindo su morada,
fuerzas hicieron falta para huir.
fue un compromiso deslizar su rostro 
a mi rostro,
belfas nuestras bocas de deseo,                                      
se besaron;
Ah!
que ternura en su boca,
que sabor de beso,
que carne esponjosa, que miel de primavera
en el panal de su lengua, 
cual copa de jerez espumosa
su saliva brotaba,
como el agua del manantial bajo el cedron.

Fue nuestro primer encuentro 
frente al amor,
todo conspiro,
se abrazo a mi, 
le amarre con mis temblorosos brazos,
y abrió su cuerpo,
como una ninfa que se abre al agua fresca
y penetre como el agua penetra la arena
como la ola golpea una y otra vez
para hacer mella sobre la virgen roca
e invadió su amor a mi alma.

Ulises y sus tripulantes 
no pudieron refrenar las pasiones
en el archipiélago en las entrañas del mar;
las sirenas fueron su perdición,
ante el amor estuve expuesto
y fui vencido.

Vae Victis!
gritaría Breno el Galo

IV

¡besame, Lucio!
gemia casi en silencio:
¿de que esta hecha tu boca,
quién eres?
te desconozco,
Le susurre al oido:
el amor ha nacido,
y al leve  toque de mis labios
ruborizo sus mejillas, canto su cuerpo
y se abalanzo contra mi
como un felino insatisfecho 
con hambre rezagada de dias, 
quería devorar, y comí su boca, 
su cuerpo como un bocado de pan,
fue a mi lengua.
¿Lo sientes Lucio?
me pregunto, este halo en el ambiente,
su sollozo era como débiles hojas movidas por el viento
en una noche.

quise callarle con mis dedos, 
me apretó frenética con sus manos
y tomando mi mano, 
acaricio paso sus labios, queriendo disfrutar las yemas
ruborosas de mis dedos,
como cuando se padece de sed
como lazarillo queriendo mojar la lengua del avariento,
la avaricia de sus labios fue de amor;
pedia su mirada a grito, un no se que.
Salo, susurre como cariñosamente le llamaba
acercándome a su boca como un chivo
se acercara al agua cristalina
con temor a herir el silencio del agua
succione esa boca ebria de juventud,
de deseo, como un infante se prende al pezon 
de una madre;
subito, asustado, me retire, 
sintiendo la intimidad erguirse,
me queje levemente:

Ni el manjar de las hebreas
tienen tanto sabor como tus labios,
ni las vides de Judea mas jugo que tu lengua,
eres esa nuez, en el centro del laurel
sobre la cabeza de Dahlila,
la flor del Nilo, que crece bajo la sombra de los olivares
¡oh, como codicié el abrazo de tus labios a mi boca!
cuando apretabas esas fresas 
en el vergel del Tetrarca;
He visto las flores vivir aun cortadas
cuando tu aliento las toca,
eres vida, eres sol, eres mi corazón,
y mi poema,
Que cosas dices Lucio, replicó
la locura de Seneca se te metió en el alma
el aroma de la palabra de Salomon
te emborracha.

Solo tu saliva existe 
para embriagarme de ti,
solo tu amor para mi loca alma; 
murmure.

y le escribí un poema en la piel
el labio sonrojado deslizose, como una babosa
podrida de pereza,
halo de calor emanaba su vientre,
olor de melocotón a punto de madurez
eran los poros de su cuerpo,
sus pies desnudos, bellos hechos de copo de nieve virgen
cada dedo diminuta semilla,
esponjabase al toque del mármol traslucido del piso
sus uñas diminutos cuarzos
incrustados en los marmóreas en estatuas de Persia,
la carne ávida desde sus postas
subia bañada en oro, exquisitez tallada hacia su cintura,
en sus rodillas ese rubor rojizo
mezclado con el albo escondido de los poros.

V

Cayeron las túnicas como caen las palmeras 
en honor de los reyes
y exploramos lo infinito
el sagrado tul como un efod en el busto,
una cadena de rubies en el cuello 
brillaba en aquel tenso ambiente,
una esclava en su mano, con el marfil de un leopardo;
era simple y sencilla, 
desnuda en su complexion de diosa,
su nariz  delineada naturalmente,
sus diminutas orejas,
Diana en el aeropago,
tendida con el pubis exiguo ruborizado,
la carne tersa y joven nos llamaba,
yo no sabia de besos,
Ella no sabia de placeres,
instinto de dos animales, prontos a salir
del cubil, éramos.

Nos dejamos llevar insaciables, sin saber el destino,
sin saber que la ingenuidad estaba por morir,
en sus pechos las marcas rojizas de sus venas,
el rojo cereza en la protuberancia de su seno,
en mi el oficio de la consagración.

A lo lejos paso la legion del tretarca 
en su inspección de rutina,
ni las pupilas movimos de temor.

Y luego fue anheloso el respirar
ávidas fueron esas partes
que humedecen por causa de besos,
se quejo levemente y le jure todo mi amor,
mi primer instinto atolondrado jugueteo en sus manos,
su primer gemido libidinoso
me lo brindo cual canción que nace
en la garganta de un mirlo;
sus manos tenían una textura diferente,
su boca no era su boca,
era el mismo deseo encarnado,
torpes aprendices de las viejas pasiones,
la vergüenza huyo arropada, nos dejo desnuda el alma. 

VI

El clavicordio de su cuerpo 
fue arpegiado por mis inexpertas manos
sonaba silencioso como un sordo,
sintiera el palpo palpitar de su corazón;
Estupefactos ante la incertidumbre
dos amantes inmóviles frente a frente,
era como descubrir un nuevo pecado,
como el espectro de una joya
desde un alabastro de los faraones,
nuestros ojos atónitos ante 
la lava del sentimiento hecho carne,
 la carne deseo
y el deseo pasión,
todo eso enclaustrado en un solo nombre
Salome.

El unico ruido se colaba
desde el agitado resuello de nuestras narices
el canto del agua que emanaban nuestras bocas,
el beso húmedo de cuerpos en fatiga.

El amor tiene sus propias veredas innatas,
sus propios ritos ocultos,
su propia matriz donde se engendra.
es el mas puro y sublime sentimiento,
ay! del que caiga en las fauces del amor
y ay de aquel quien sobre el caiga
el peso mismo.

Y bajo la loba amamantados de pasión 
nos acobijamos con frecuencia,
como una nube que abraza a la luna;
hiena que busca la oscura vereda
era yo, buscando sigiloso el sendero,
a la hora indicada, 
cuando la guardia de los gregarios
movía sus pertrechos, el cambio de guardia
era el lapso para morir bajo la lanza 
o para vivir sobre mi amor..

Hay secreto resguardados 
por un séquito de silencios.

Pero cae la espada del tiempo;
la sociedad no perdona a los proscritos
la alta casta decapita 
todo lo que se opone a su propia indulgencia.

Su madre había intuido el desvarío 
de nuestras miradas, nuestros toques repentinos
la risa insolente de nuestra boca
tras las cortinas de las bóvedas 
en las aguas tibias en el altar del tetraca.

había vendido a escondidas con testamento
sellado su hija
al Barbaro Cleiades hermano de Atila;
a mi, sabia dado ordenes de llevarme 
como un crío de manada en la primera guardia
en contra de los Hercosita,
raza que tenia en jaque al gobierno
secta desalmada que trenzaba las piernas
de los que caían en sus manos,
una de las nodrizas me lo conto todo,
Ella me amaba sin yo saberlo,
preferia verme lejos, 
saberme en el fin del mundo, sin mi,
perderme para siempre, 
que saber que sus labios 
no pudieron hablar a tiempo.

Las almas fugitivas también tienen sus amores.

VII

Me hacia vivir esa ultima mirada
cuando en la danza había caído,
como un pájaro al pichón moribundo
sus mejillas sonrojadas
los ojos vidriosos de tanto llorar,
los labios hinchados 
como dos almendras en vino  fermentadas,
me pedía con su silencio que escapara.

Nos distanciamos frente a su madre,
las nodrizas con frecuencia eran castigadas
al no saber el paradero de Salome.

Encubría todo el plan minuciosamente
había trazado fechas, 
disensiones exactamente calculadas,
sabotages diseminaban la mente de esa
a la que llamaba madre,  
para provocar el momentum
futuro de mi desaparición.

El mes de mi encuentro décadas antes,
el día que fui abrazado en su seno,
el minuto en que como un regalo
había puesto en mis manos 
un ruiseñor de pecho negro, ojo rojo
pero de canto angelical,
como regalo de mi nacimiento en su mansion,
ese mismo día culminaría mi desgraciada vida;
años mas tarde habíanme contado 
que había sido un presente agorero.
jamas lo crei; 
como se coloca un áspid 
con la cautela a flor de piel
desde la legendaria cueva de Andara, 
con el veneno en las mandíbulas,
hilvanaba su plan.
aun el silencio mismo en la agua quieta
causa desconfianza, 
la oscuridad aunque abrazadora
tambien prolifera su propio misterio.

Su madre me lo arrancaba todo
como una leona que arranca
la pequeña cría al cuidado de una oveja
arrancaba lo mas preciado,
mi vida entera se derrumbaba 
tal peñasco derribado en los riscos del Gadara.

Los prohibidos amores 
hacen culto bajo el incienso infinito de los besos 
en el lenguaje esoterico de las miradas,
en medio de los apuñalamientos  de la plebe
rezan homilias juradas bajo el único 
testigo, el cielo, 
con el sello acre del silencio.

Sentí el odio recorrer mi cuerpo
comprendí, que el que ama también traiciona,
sus planes malevolos, el rencor empezó 
como un pulpo a abrasarme,
los grietes del odio por apretar mi garganta,
ya veía caer mi cabeza,
caer aquel cuerpo, del  hijo 
arrancado de lo incógnito,
aquel que con sus manos había curado,
hoy también bajo la espada lo ponía,
veía mi rostro pálido como una luna que llora.

Oh! si el amor fuera veneno
yo sería el primero en ser envenenado.

************

Salome había crecido,
su alma como una reliquia de paz
era mi espejo,
los matices belfos de sus protuberantes senos
habían sido mios,
dos gardenias bañadas por el sereno
en el ramal del Eufrates
perfumadas de un  nardo de Babilonia,
inhalado hasta la locura
por mis narices de efebo, 
hoy macizo, hecho gallardo, 
y hombre de complexion atlética ,
aquel manjar desde su vientre embriagante 
que nacía en el pubis,
el vuelo efímero de sus alas carnadas
que se abrieron al falo del amor
húmedos nectares como un caracol herido,
trofeos mutuos de dos jóvenes nacidos a la vida
perdidos de amor,
el niño que llamamos del extasis
a  la hondonada matriz de su cuerpo
saltando de alegria.
No podia aceptar sentir perder lo que fuera mío,
el vertigo del dolor,
la espada de la traición estaba por caer.

VIII

Era la hora de la tercera vigilia
yo sabia que en su aposento resguardado
por un séquito de guardias era un suicidio penetrar
había conocido a Ruma desde niño
la hija de un viejo podador de arboles, 
rejero, talabartero, escultor, falto de un ojo
Ruma era su hija de ojos claros
como el liquido acuoso de una ostra
de piel rosa de vespertina hora, 
consiguió el rollo el rústico trazo que daba 
a la alcoba de Salome,
en la esquina, cerca de la cornisa CXII
había una piedra labrada en paralelo
hecha de cera, ceniza del los roblares cerca del cedron
y arena del Jordan
de tamaño regular 
era mi única oportunidad, un acueducto que dirigía 
hacia el plinto de una pantera tallado en jaspe
en la esquina cerca de la cabecera de Salome,
la noche era fría, los mármoles en las bóvedas contiguas,
como fantasmas las gárgolas mustias
a lo lejos un somnoliento pesar sobre las colinas de Judea
la oscuridad de la noche
se bañaba en un azul ultramar oscuro,
un boscaje sudoroso de melancolia,
y el ruido monotono de una fiesta de eunucos 
se mezclaba con mis pasos,
logre penetrar,
el olor del encierro bajo la tierra
un cubil perfecto para las ratas
la humedad deshabitaba.
bajo el plinto de esa pantera, dicho y hecho
una contrapuerta, a mi silencio 
se unió, la tranquila escena:
el escarlata  trasparente de cortinas, el color  esmeralda 
de dos sabanas 
las molduras cubiertas de cedro
y los marmoles recubiertos de alfombras
apagados por el poema en carne
su sola caricia adormitada, 
me despedazaba el alma,
era Salome, 
como poder confundir aun en la penumbra
de la noche ese firmamento de piel,
sus formas abyacentes a las estatuas de Diana
salida del mar, 
y le toque con ese toque propio de nuestro
lenguaje, 
con ese toque morse código de los amantes
y se arrojo hacia mi, 
como un niño se arroja sin percatar el peligro,
al abismo
 a la confianza cuidadora de un padre,
y se enredo en mi nuca sollozando, 
senti su suspiro precoz, 
preambulo al llanto
 en la parte trasera de mi cuello
sus tibios  senos palpitantes apretando mi garganta,
sus brazos con un poder indescriptible 
en el abrazo de una niña, y vivi una vez mas,
en sus brazos tenia todo lo mío .
Sus dos piernas cual reina de Ceba 
montando a galope en el abierto campo 
en mi cintura,
yo me perdia en la caricia de su callado llanto ,
sus labios sonrojados eran un pedacito de lumbre,
su corazón, era mi corazón;
había  decidido huir,
sino ella moriría.

..

Entre ella y yo existían  dos abismos
uno que proscribía mi nombre
el otro se atrincheraba como una fiera
en el efímero correr del tiempo,
sus ojos maltratados por el llanto,
su boca era mas mía que suya,
queria comerle las palabras,
metérmelas en el alma, para llevármelas conmigo,
su voz como una lira desafinada por la humedad
se elevaba como una plegaria,
y sucumbían nuestras manos 
como dos hojas caídas del olivar 






   









sacris et honoris est pro amor mori
sagrado y honorifico es morir por amor

...

                                                                          continuará...

Autor : Hilario de Jesus Esteban Lopez©
2017