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jueves, 13 de febrero de 2020

"RELIGIÓN"

RELIGIÓN

Un ardiente insomnio
como los que duermen con hambre, 
vive dentro de mi.
el aullido de una fiera 
con su mascara de tiempo me persigue.

descalzo siento la escabrosa vereda  
que han pisado los Hercules del amor
amando rebeldes, 
a su amada.

Yo nunca supe que los poetas,
eran amantes de un silencio roto,
voces clandestinas prostituidas al viento,
que abren sus alas como pájaros agoreros
y que la noche melancólica
cae como gladiadora en sus gargantas,
incisiva como filo de una espada.

Pero sí, si supe de musas 
por rimas Lorcas adoradas,
de apócrifos cantares a sus pies;
nunca percate ser mudo testigo,
que el verso inexpugnable 
en mi lengua se atrincherará.

El amor, contigo, no fue amor,
tu boca , tu cuerpo, tu voz,
el monasterio angelical de tu alma
para mí, 
profano verso; 
para mi boca inculta , 
tu nombre, fue devoción;
 tu ardorosa piel para mis labios, fue vicio;
para mi poema, fuiste y serás 
mi intrinseca religión.

Autor: Hilario Esteban Lopez©





martes, 11 de febrero de 2020

"EFÍMERA"



EFÍMERA
Eres el singular poema para mis labios,
la luz que despiertan mis sentidos,
pero también la sombra 
que persigue mi cuerpo,
mas aun la que traspasa 
mi corazón enamorado.

A veces como un hastío de pereza
mis palabras van forjándose 
en el punto en que muere la noche,
las inmensas sombras que trepan las sabanas
saltan asustadas,
dejando solo el olor tuído de la madrugada.

Y me besa el dia
sacudiendo el insomnio,
con su boca alba
como una gardenia evolutiva  
hasta que  muere la tarde.

Los inermes matices de una ciudad 
raida de lujuria,
no borran el recuerdo,
las esporádicas flores que crecen,
entre las cizas de los mármoles 
arguyen que el amor  también crece
donde no debe.

Y me duele enterrar el beso aquel
disipado por el tiempo;
ponerle punto al punto, 
sin esperar otro en  suspensivo,
atarme de pies y manos
y tirarme al vacuo imperio de la nada,
sin recordarte.

La vida es un cantaro roto
donde el agua pasa por las grietas del dia,
árido terrón, la hora,
que hacen florecer tus risas,
por las gotas prófugas, caídas.

Tal vez mi debilidad innata 
como una fuerte inercia me atrae
a lo que no debo amar,
a lo que debo imperante olvidar;

si el cuestionable error suscito 
¡oh efímera amada! como en todo poema,
léeme lo que aun no he escrito.

Autor: Hilario Esteban Lopez©