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domingo, 16 de julio de 2017

"URBANO"



"URBANO"
(forgot me)

Lluviosa estaba la tarde 
los últimos  reflejos moribundos del día 
lelos morían turbios en los espejos nocturnos de la boulevard;
desde el noveno nivel 
mecía mi alma vértiga 
los nichos enmohecidos de silencio
y sin embargo cantaba la gruta rugido de espanto, 
abajo, allá en el manto sudoroso de  la calle;
estrellas de neón brillaban en las esquinas impávidas 
como alucinados ojos de animales nocturnos,
bajo aquel nácar de vidrio
un rayo de luz perdido
tropezaba  augusto sobre mi frente;
_timbro el auricular_
como timbro el sentimiento de espera, súbito, sigiloso
cuando la espera atrasada muere
apuñalado, con el dulce sabor de lo inalcanzable.

¡Forgot me!
murmuró ella,
 voz solloza, nostálgica, gélida
al otro lado de la linea
como si el alfabeto de otro idioma fuera tumba del alma
flor que moria precoz
y corto sin mas voz que el silencio,
solo el ritmo escandaloso
de un teléfono moribundo, abandonado ;
lúgubre toque de plumas
navego en la mísera de  mi piel,
tempestad desconocida, derrumbe;
como quien pierde tres veces lo perdido;
bajé frenético, por aquel féretro de metal
con botones de alta tecnologia;
como un cuervo espantado
volaron mil segundo en alas del pensamiento
un nido de silencio batía record 
bestialmente atrofiado.

Como una música de requiem 
los neumáticos cantaban sus propias melodías
graves saxofones de conductores agresivos
granaderas  sordas acompasaban bravias,
las gotas de lluvia estrelladas en las vitrinas
azotes que se escurrian hasta correr por las aceras,
mis pies presurosos,
mi cara blanco perfecto de gotas,
golpes traviesos .
Y recordé mi niñez, ese barro aguado que lanzábamos,
esa mano, amiga, allá en la cumbre;
virgen, inocente, de perlas de jaspe pulido tus ojos,
ese paso pretérito de tu cuerpo casto junto al mío ;
¡Ayúdame! murmuraron tus labios,
por primera vez mi cuerpo estremecido 
bajo un séquito de sentimientos desconocidos,
tuve como una revelación de tu alma;
a tu talle fueron mis manos infantiles
como quien resguarda  alas de mariposas entre sus dedos,
un cuidado exagerado por no lastimar
los petalos delicados de la flor de tu cuerpo.

Y pasó, tu pelo sacudido por el viento,
 perfume desconocido, caricia sobre mis mejillas,
sentí de cerca tu pecho
fruta cubierta entre las ramas de tu cuerpo;
éxtasis, exhalaron mis pulmones.
nació el amor de hombre.
¡Ah! que felicidad en nuestros días infantiles
la última gota de monotonía,
caía sobre la falange que antes enloquecía.

Bajo el manto de somnolencia fueron prófugas,
tús manos, que extendidas en la llama de mi vida
eran mimbres de Iliadas arrolladoras;
morían tristes en la hora sin queja.

Por fin, me daba cuenta,
te habías ido.

Fuera de tí, nada me deslumbra
en tí,
todo lo he vivido 

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez©
Guatemala.
2017