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viernes, 24 de junio de 2016

"Magdala" (Pubertad)



I



Por la vereda, sentado sobre la roca del deseo,
bajo el almendro, la ví pasar...

Esplendorosa la mañana 
un semblante nacaroso bañado de luz;
la noche fugitiva se escondía apenas tímida,
el sol se levantaba tras los sauces para dar vida.

Le urgían sus piernas ligeras,
un eros lascivo, enredado en su pelo,
el coral de sus ojos
reflejo de luna en los pozos,
lucian como celestes astros en el horizonte del cielo.

La piel tersa donde el brío escandaloso
hacían nido avarientos de ojos ajenos,
un ardor mudo en sus labios,
la eminencia de su cuerpo como un copo de oro engastado.

Aleteaba el feto de un amor dormido
en su piel de seda,
exacerbación de encanto
al paso de su piel descalzo.
Apeé el orgullo como un transeúnte apea el fatigado bulto
en las frescas orillas de un rio.

II

Mis mas hondas luchas, la mas profana hipocresía 
rodaron disueltas casi exánimes
expirando vergüenzas en la carcoma de mi rostro.

Y fui tras sus pasos
con el hambre de un niño 
con el  afán goloso de su boca,
con el latido inerme de un corazón perseguido.
La carne suelta sostenida por mis huesos
cabalgaba asustado con ni alma joven,
con el poema en mis labios, 
tan callado sin haber nacido.

Su voz afable, de ritmos calmos
vertebra de canto ruiseñor sobre la rama brotaban singulares
sus labios belfos color carmín
amoldados perezosos como un tulipán sin abrir,
su cuello sutil de azucena,
su nariz fina armonizaba suspiros
propia caricia  del viento sobre los valles.

Una transpiración enferma en la palma de mis manos,
la comezón extraña en mis dedos 
por arpegiar   el idilio  de sus notas,
mis acordes ilusos
percutían en el libido de mis encéfalos.

Ah que campanada en la cumbre de la montaña
el arpa asiria en la corte de los reyes
no melodían tan febriles y alborozadas.

III

Le herí con la mirada,
me sedujeron sus ojos,
tome su mano en la mas recóndita hora,
recorrimos la calle de los rabies
como dos guerreros en marcha entre las sombras;
conquistamos el horizonte, atravesamos el faro de las eventualidades.

Y un dia en el forcejeo riguroso de la hora
bese su frente,
hubo movimiento de nervios en mis labios
la taquicardia inconsciente de mi vergüenza.

Me entregó la llave de su alma
le entregue el febril ácoros de mis mocedades,
sentí correr feroz mis debilidades.

en la penumbra de mi flácida fantasía 
no hubo loca osadía ,
me apuro afanosa la caricia
entre el fino edredón de sus manos
al paso lelo de mi barbilla.

Eran tan sublimes las estrellas!
cantaron mis sístoles, cantos ruiseñores.
se abrieron de par en par las almenas
fortificadas de sus castillos,
el canto de amor en su cuerpo,
casto, breve, puro, olor de melón tardío.;
como una flor menuda en madrugada
meneada por las aguas a la orilla de un rio
yacía a la intemperie sin el miedo del hastío.

Caminando con la mirada perdida
hacia la recámara del placer, oliendo a pecado
sin la mas mínima desazón, aturdida.

IV

allí un escapulario, una vela, un armario,
un dibujo hecho a mano
gotas de agua cayendo de la regadera,
un collar color turqueza, también un campanario,
un cubo con monedas,
unas frutas sobre la mesa.

Los cuernos de una cabra parecían colgaderas,
habían tres, cuatro manteles
de fino lino, cerca del espejo, colgados.

Hacia la puerta unas macetas 
donde crecían rosas y gardenias,
sobre el sillón una linda piel,
No sé de que felino era?

Contra la esquina un buro
donde se colaba el sol de primavera.

Frescos como iris los perfumes
y en el centro un retrato de Ella,
Sí! Olía,
como la vertebra de una nuez.
Que flor del Nilo!
Que matiz! que brillo de estrella!
aquel ambiente de epopeya.

Como un pedazo de eden;
jardín de magnolias, margaritas, lilas, azucenas
allí pétalos regados de anémonas;
sobre la cama,  sabanas blancas de lana

y el estertor dentro de mi ser;

un cobertor purpura ajado a punto de caer.

Un cabello largo rizado
caído de su cabellera.

Una estatuilla con su amante abrazados
en el hasta que moldeaba la cabecera,
sobre aquel piso color miel
retazos multicolores de prendas intimas
casi desvergonzadas,
joyeles desnudos de la prenda deseada.

V

En silencio le susurre cosas de amores
con palabra casi callada, en mis labios dilatada;
su sílaba, su voz,
sus orejas pétalos de flor,
su ovulo como perla tallada.

Le toque el cuerpo al azar
como consonante de un poemario
la jugosa almendra de sus cuerpo
teñida de un greco almíbar.

Que espejo de su alma desnuda!
casi vencida
con somnolienta y apresurada voz, ella susurró,
le respondí con suspiros vanos;
se erizaron sus poros, 
se abrieron sus néctares,
hubo barniz de ópalo en sus ojos.

Entonces nació el poema!
tenia rima desde el arco plantar
hasta el curvo sedoso de su coronilla
su voz en soneto estructurada;
fonema en el ombligo, amoldado como una zirconia;
su piel insaciable de mi beso nómada
fermentada de sentimientos arcanos
al obligo indecente de una zalema
le coteje la mas íntima trastada
al juego indecoroso de nuestras manos;
mientras rozaba el eros de su diadema.

besando el dije ardoroso
entre la curva de sus alas
acaricié la expansión de sus poros
y el resto de sus pléiades.


(Me pregunte ensimismado:
Quien no ha bebido manjar en otro vaso?
Quien no ha arrancado rosas en jardín ajeno?
Oh jardinero para podar la rosa mas bella
tendrás que perdonar las espinas mas hirientes a su paso.)

VI

Hoy me hinco ante las palabras escritas en la arena
vociferando como un rayo mi nombre
No era un hombre cualquiera
el que le levanto con su mano
mientras cantaba uno de sus versos
El que esté libre de pecado
tire la primera piedra.

basándome en esa  premisa intrínseca y verdadera
diré como el mas humildes de los humanos
júzgueme quienquiera si nunca , siquiera
ha alimentado pensamiento profano.

Le conocí camino a Campelo
decían sin conocerla, muertos de celos
que provenía de una dinastía  de Magdala
yo siempre creí que venia del cielo
cuando me besó
con su piel,
Tan suave como el terciopelo!

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez. ©
2016.















jueves, 23 de junio de 2016

"Helena"


Su pelo curvo, su piel de oro
sus ojos garzos
como un diamante en decoro.


Desde la europa mas lejana
surge para amar la america,
en Chile amo su gente
sintió el lacero,  la política  insaciable,
el gemir de la plebe,
el aguijón de un presidente.
Trenzó su vida como un manojo de lana
no le conocí, no obstante confeso
haber cruzado amistad con Neruda
despedirle, como un rasguño de alambre
que hirio el corazón del mundo.

Exclame:  Que realidad tan cruda!

Surco los cielos al norte
apeo su ropaje de seda
al lado de su compañía amada
corrieron plural los años
mientras su alma soñaba 
al compas de una canción desesperada
en cada vencejo del mundo;
luego de décadas volvió a su lagar
a probar de su vendimia, 
el vino fecundo.

Yo le escribí este verso
voz de ocarina perdida
como si cesase de respirar la colina
sobre el vertido reposado de su almohada.
Aun sueña despierta
besando con sus ojos un poema
sacudiendo su pelo aun dorado
como sacudiera un león su melena;
me la imagino subversiva a la rutina
con luz de plata en su mirada.
Conocí tal solo su nombre
minúscula historia, en mi estadia lejana.
Me dijo:
que se llamaba Helena.


Y se fue una noche
despidiéndose de mi
cuando la luna suspiraba serena.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez. ©
2016

domingo, 19 de junio de 2016

"The sidewalk's girl"




Allí en el agitado murmullo
sobre las aceras afanosas,
desfilan pensativas, virgenes,  altivas
con flecos elevados 
como un panal de miel 
atrayendo las ingenuas mariposas...


Se cruzo la boulevard
con un vestido simple de linea cruzada
como un mirlo dorado, entre el agua
movia la parte curva de su cuerpo;
yo la ví de soslayo
con el silencio cayendo de mi labio,
sin murmurar palabra,
con el hambre que aprieta un infante
subia un inescrúpulo  deseo
letal estertor
desde la parte alta del estomago
al concavo esofálico de mi esternon.

que flor exotica!

que locura de lana en su pelo
metió los dedos entre sus guedejas
como queriendo hacerse una cola,
el bies amarrado a sus cintura 
caía vencido sobre sus piernas.

Levanto los helechos de sus párpados
a la luz de sus ojos
se abrieron los cielos,
callaron los grillos
trinaron las aves entre los sicomoros
levanto el menton con aire orgulloso
como quien desafia un verdugo.

"...Joven beldad de ojos languidos,
orlada en flores la sien...
dijera el gran Victor Hugo

por última vez la ví,
cuando el viento acaricio su vestido azul oscuro;
se fue, se fue...
arreglando la bolsa
 en cuero pulida
como un cisne curvo, moviendo la nuca
graciosa pura, desconocida

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez.©
2016

viernes, 17 de junio de 2016

"Tras tu Paso"



Yo escribo, como quien delira, los cinco de enero
cuando entumecían mis nudillos.
 En los quicios de las puertas 
cantaron alegres los grillos,
aunque
 para mi su canto fue  susurro agorero.

Sin embargo, cuando quiero rajarme
y amenaza perder la risa, su encanto
rasgarle el pretérito a  la palabra
y romper la silaba en llanto,
escuchar la voz de la hora
de aquel capricho en juventud otrora,
al sentir que duele el ceño trasnochado.

Me acuerdo de ti...

Y ahoga la nostalgia, el suspiro;
como un nudo en mi alma atado
lo estrangula, lo exprime,
empaña el nácar de mis pupilas,
por que corre inclemte el tiempo.

Entonces busco la ausencia de tu mano que anime
y recojo los retazos de tu voz
para acomodarlos en el recuerdo;
mientras el acervo de tu ejemplo a mi hoz
como un principio a mi alma, postrera.

Como un jinete a la rienda
como un inexperto loco, pero cuerdo
me aferro para sentir con tenacidad precoz
que a la vida, se doma o se muere
como se haría, ante una fiera.

(extraído de "Mi mejor  amigo, mi padre)
Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez.©
6-15-16 1:03 pm.



sábado, 11 de junio de 2016

"NOTA A UN AMIGO"



   
 (Orfeo y Euridice, escultor Augusto Rodin)


"NOTA A UN AMIGO"

Así como un sicario
frente al cuerpo inerte 
encalla su alma.

En el verso que sus besos  anida,
en la canción  que hiere
así encalla la tuya;
aunque sientas un adiós a su partida.

enfréntalo!

aunque el amor se incruste como un clavo
en la herida;
porque no somos dueños de la eternidad
y el suplicio del amor esquivo
no es el fin de la vida.

Como un mazo que martilla el bruto mármol 
y un santo surge de los golpes infringidos;
arrrastra tu orgullo, hinca rodilla
no para morir esclavo,
sino para levantarte altivo,
así te alego que habrás tu herida
...amigo mio.

Porque el amor, mientras aflora
como un pájaro en su nido
entumece, tiembla, gorjea, 
trina, levanta alas
uno para dar vida, 
otros para morir de frio.



Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez. ©
2016

domingo, 29 de mayo de 2016

"Nosotros , los de entonces"


Yo saboreé el amor en tu lengua
el cenit de una estrella en tu abrazo;
la sal de mar en tu salida
espumea en el labio ausente.

La abultada manga de tus narices
hinchadas de suspiros,
acaso excitadas, buscando mi beso.
Como el sol busca la puerta de salida
en la cresta alborotada tras la montaña
tus manos buscaron morir
en la fragilidad del éxtasis.

¡Ah, que cuerpo de diosa!
esbelto, único, nácar de luna
tan simple y sencillo que cabe en mi alma
tan inmenso, exacerbado  de poro
no hay poesia que te describa.

las lineas de tu cuello
tus lunares de primavera
me hablaron tus mocedades
yo, pincelé el matiz ocre de tus dedos
con el borde de mis suspiro.

Déjame  amarte
como ama el verso el poeta.

Como una yunta de bueyes que rompe la tierra
nosotros, los de entonces 
aramos el surco hasta plantar el grano,
indómitos, desleales, rebeldes,
con tu pantorrilla en mi rodilla
fuimos por el sendero de lo no conocido
vituperando la moral a galope abierto
cuando nos daba por descansar,
nos acobijamos bajo un abrazo,
trémulos,
como dos niños desnudos
bajo el manzano 
cubierto de lirios, cubiertos de flores
oliendo a perfumes ignotos.

Hoy mi silencio dibuja tu ombligo
donde anida tu amor 
como una tortola en su nido;
mientras el tic tac del tiempo
se quiebra en mi alma,
para esconder el grano de tu semilla
bajo un puñado de diamantes
quiero decir tus palabras juras
tus besos cerezos, casi llanos.

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez.© 
2016

jueves, 7 de abril de 2016

"De este dia y mañana también"


...Cuando yo muera, morirá mi padre
mi esposa, mis hijos.
mi madre, mis hermanos
y ese corazón que tanto ame.

el olvido es la tumba mas lúgubre 
la excusa de los inhumanos 
por lapidar lo que no fue...


Autor: Hilario de Jesús Esteban López.
tomado de poemas cortos 
 " Este dia y mañana también"

sábado, 2 de abril de 2016

"Plegaria"



"Plegaria"

Señor yo también, te busco de noche
tras la enramada oscura de las horas, 
cuando el canto del grillo es lúgubre
y el búho arcano vocifera
y los ojos ajenos de estupor se embriagan.
yo, 
yo te busco.

!Señor
es que en la estupidez vana
me curte la ponzoña de sus ojos!
¡Yo le ame!
Como Eva amo el prohibido manzano
como Adán precipitado
en el abismo virgen de su amada
perdiendo la escama sagrada
de su pupíla y de su alma,
le amé con la codicia embrutecida
que arde en la llama de mi hoguera;
fui ingenuo, fui casi tonto
he sido encadenado al amarla.

Su amor para mi fue

como una brasa en mi mano,
como una espina en mi pie,
como vicio de pecado;
entro de golpe;
fue cicuta,
fue almíbar , fue palabra,
fue verbo.

!Señor!

No sé, si en aquella hora tardía 
fue génesis y el mundo para nosotros amanecía
florecieron salvajes los lirios 
se amalgamaron las rosas, 
se detuvieron los ríos,
no se si algo en nosotros moría.

Pero si sé 

que es la hora del sueño,
yo te busco bajo esta luz celeste
bajo el puñado de estrellas;
yo soy Señor, el que alza la voz
con la marca de Caín  el pecador en mi frente
en mi súbita cobardía
he huido bajo la sombra de la noche
al ruedo de tu manto;
como el asesino de Urías
soy ladrón, he matado, 
he gritado donde esta el traidor,
he  mentido, he fornicado, he traicionado;
yo también soy Pilatos,
he lavado mis manos,
he herido al crucificado.

Perdoname por haberla amado.


Si he de renacer de nuevo 

si penitencia sacrílega
ha de enfrentarse mi alma
en el afán de olvidarla,
si en el cristal de los ríos he de ahogar
la profana  lascivia;
dime: donde se encuentra 
el precio que la culpa franquea.
¡perdoname!
Tú que eres Rabí y yo pecador me llamo,
¡aqui estoy, que así sea!


            Señor...yo aun la amo.

viernes, 26 de febrero de 2016

"EL PISHQUE"

"EL PISQUE"


Mi padre me enseño la forma de dormir despierto,
cuando sereno recordaba el amor por mamá;
su mano en la barbilla, 
dormia sus parpados quietos
sus brasos laxos
en el descanso a medio día,
sin el afán del trabajo, moviendo sus labios;
sentado sobre una roca, estirando sus rodillas,
frente a frente acariciando mi cabeza
soltando con ímpetu su risa,
susurrando, ¡Mi pishque! decía.

El que conozca, sabra con certeza
el origen de esa premisa.

Quizá por eso, permita dormir mi alma
para despertar súbitos mis dedos
escribiendo sobre un notepad,
el amor que fue tan a prisa
y beba el recuerdo, a minúsculo sorbo,
que cae como en abril, su tempestad.

para callar mis ojos que hablan mustios,
para sentir el acobijo de su paternal encanto,
para dar raja a los que murmuran de hastío.
sentir que soy ese, "El Pishque", el de entonces
el que aun puede tender la mano,
el padre, el esposo, el hijo, el amante;
para el que quiera, también su hermano.

para algunos el amigo, para otros
el arrastrado, el bruto, el anormal,
el engreido, un loco de atar;
suscribiendo el denigrante verbo que apresura;
no hay quien deambule en la zozobra
enajenando la hostia de un cura;
que importa, que mi nombre quieran enmarañar
para entonces ne aprendido a dormir despierto.
Con mi mente silencia,
iluso como un puberto,
desgranando el minuto de la vida;
Mientras tanto, ¡Yo! 
¡Yo, Prefiero soñar!

Autor: Hilario de Jesus Esteban Lopez.
2016.



martes, 23 de febrero de 2016

"AL POETA"




"AL POETA"


El poeta no presta la Palabra, 
la arranca...

Es tenaz, es valiente, se niega con semblante indiferente
es amante del misterio, lo insondable,
es ojo al ciego,
describe lo que no ve;
evade el odio, lo enfrenta;
hay juro de amor en sus versos, antídoto efervescente,
hinca rodilla en la oscuridad
busca luz mas alla de la afrenta.
La palabra en su mano es pincel al arte
flecha en el aire, hurga la naturaleza, labra la arista.
Cincela, maza, deshoja la caricia.
ante el dolor se enardece,
sin querer, muchas veces se ruboriza
cuando habla de placer, cuando sin tocar
besa el pezón de una mujer.
Es eco de íntimos acordes,
arpegio de guitarra, nota de acordeón,
libro abierto sin introducción,
canto abreviado, suspiro sin frontera,
y algunas veces, incisivo aguijón.

Su mas principal hazaña
es arrancarle al momento doloroso 
la excelsitud de un verso, 
tener el lúcido frenesí de sacudir el alma
aun con suspiro quejoso,
plasmar con osadía ante la vicisitud
el coraje tímido anidado en el pericardio, darle forma,
amalgamarlo, extraerlo, amoldarlo
en el alba fria de un folio.

Cuando el vértigo de la decepción  hiere,
cuando el tsunami inclemente arrasa,
cuando el amor en espuma se derrama
y no hay brio en los ojos,
cuando la coyuntura de una palabra entumece.

Un mártir, un iluso, un anacoreta
le nombra la plebe, no entienden el poder que le confiere
el alfabeto, a la  revolucionaria alma del poeta;
busca la palabra, 
el verbo en su mano es mazo;
hay silencio penitenciario en su alma de asceta.
Cuando no encuentra sino el ardor de una brasa,
rie, llora, apresura su paso, devorando su condena.

He allí el fracaso del dolor.
del afán, del desamor,
cuando la herencia humana se aterra,
cuando todos cubren sus ojos para no ver,
entonces resucita la mano del escritor,
suscribe con su vida el acto que enajena;
se burla de la muerte que solo llevará, fríos labios sin color ,
ante la farsa constante de la indiferencia, muerde su labio,
tiende su mano cuando alguien negarla quiere;
no tiene miedo perder ni al fracaso ceder;
hay algo mas allá de su ocaso.

Por besar un corazón, por plasmar el amor en verso,
al asirse trémulo al sublime cuerpo de una mujer;
por curar con palabra una herida,
por poseer un alma insurrecta, 
por ser mas humano,
por buscar el decoro a la palabra mas abyecta,
por eso y mucho mas, yo,
¡Yo admiro al poeta!

Autor : Hilario de Jesus Esteban Lopez©